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{2009/09/06}   Pateando Porkeria are fucking dead II

Pateando Porkeria are fucking dead II

Glorious days

Alfonso

Alfonso

El verano de 2002 lo iniciamos como trío y concluyó con cuarteto. El primer concierto de Alfonso fue el 10 de Agosto, en las fiestas del Puerto Viejo de Algorta. Aquel concierto fue uno de esos para olvidar y al mismo tiempo quedarse con la copla. Tocaban cinco grupos locales junto a Karkaba y nosotros (exactamente fueron Zei, Konter, N.C. Cush, Zast y Patada en la papada). Para cuando llegamos allí todos los grupos locales habían decidido que tocarían los primeros porque tenían prisa aparente todas (que sería para beber, pues fueron N.C. Cush los únicos que no vimos luego por las fiestas), y nos tocaba sortearnos entre Karkaba y nosotros el último puesto. Les tocó a ellos. Tras una noche interminable llegó nuestra hora. Para la quinta canción Raúl rompió la cuerda y empezaron las comedias. Por un lado los técnicos querían terminar ya, les daba absolutamente igual que faltara nadie (ni que acabáramos nosotros), por otra parte comenzó el sirimiri y eso aceleró las cosas. Por respeto a Karkaba, intentamos dar la última canción sin Raúl para que pudiesen dar un miniconcierto, con nuestros propios instrumentos si hiciese falta. Pero los técnicos no estuvieron por la labor, por lo que la noche concluyó con nosotros.

Los siguientes tres conciertos fueron especiales, se quedaron en nuestra retina por lo que disfrutamos y por las múltiples anécdotas. Los dos primeros fueron el mismo fin de semana. El viernes tocamos en Arnedo (La Rioja), en un concierto que nos consiguió Jokin Asto Pituak (mucho antes de sacar a relucir su lado oscuro). Eran fiestas de Arnedo y la gente del C.S.O.A. La Cuesta organizaba en el local de La Quincalla conciertos. Junto a Asto y nosotros iban a tocar los maños Estigiä y los austríacos Pledge Alliance (quienes finalmente no tocaron). En teoría creo recordar que nosotros poníamos el ampli de Raúl y el mío, Asto al menos traía el juego de voces y Estigiä se suponía que traería el resto (puede que Asto trajeran piezas de batería). Pues Estigiä llegaron básicamente con las manos en los bolsillos y los de Iruñea si que trajeron el juego de voces, pero faltaban pies de micro. Buscamos ayuda, algunas chavalas se pusieron a buscar en los locales del pueblo y nos consiguieron un ampli de guitarra y piezas de batería destartaladas, mientras a mí me tocó hacer pies con cajas de Caca-Cola, palos de escoba y celofán. Eso sí que era Hazlo Tu Mismo, je je je… Recuerdo la terrible melopea que llevaba el guitarra de Asto y que tuvimos que ecualizarle Alfonso y yo su guitarra y el amplificador. Y pudimos ver el espíritu punk de Arnedo, pues tras Asto Pituak, subieron varios chavales y chavalas a improvisar canciones dispunk (versión de Discharge incluída, of course) bajo el nombre de Papelera (no recuerdo si fue Jokin quien les bautizó de tal modo). Memorable.

Al día siguiente tomamos rumbo a Elizondo, pues tocábamos en el II Nekazalpunk que se celebraba allí. Tres meses antes, en fiestas de Atxondo tocamos junto a los baztandarras Ufestuek, y en cuanto supimos que ellos eran parte de los organizadores del evento nos pasamos Raúl y yo la noche comiéndoles la oreja para tocar ahí. Supongo que fuimos bastante pesados porque finalmente contaron con nosotros.  Esa segunda edición fue muy animada, había mucha gente en la calle participando en las actuaciones, vimos varias caras conocidas (entre otros fue una sorpresa encontrarnos a los entonces vecinos nuestros de Zea Mays pasando el día, quien nos diría que nos fuésemos a encontrar allí). Tras la kalejira de la Elektrotuna y la cena, actuamos junto a Disorded y Borrokan (otra sorpresa, quien me iba a decir que entre esta gente que acababa de sacar su primer disco que tanto me había gustado estaba como cantante un compañero de estudios en la facultad de Donostia, sin que sospecháramos en ningún momento de las aficiones del otro).

Las lugareñas nos avisaron que anduviésemos con cuidado a la vuelta, pues andaría la Guardia Civil con controles con toda seguridad. Al salir de Elizondo vimos una furgoneta pero no nos pararon. Por el camino, con una oscuridad total y hablando entre nosotros vimos como de la nada salieron dos luces rojas y se pusieron en mitad de la carretera haciéndonos tirar de todos los frenos. ¡El picoleto salió como un loco a pararnos y casi no nos dio tiempo de frenar! Nos ordenó apartarnos a un lado de la carretera y ahí estuvo el control antiterrorista tocándonos los cojones largo rato antes de dejarnos partir. Por si fuese poco, a unos doscientos metros nos saltamos un Stop y el segundo control de alcoholemia nos paró para multarnos.

El siguiente concierto fue en fiestas de Durango. No nos correspondía tocar. Debían tocar Ultima Neurona y Lagrimas y Rabia en Sapuetxe, pero éstos fallaron. En su lugar tocamos J.A.N. y nosotras. Esa noche fue fantástica, fue uno de nuestros mejores conciertos y fueron unos cuantos los que nos felicitaron, algo que casi nadie ha hecho en nuestra trayectoria (por supuesto, tal y como ocurrió en nuestra andadura, no vendimos ni un solo disco, je je je).

Haize eza revisited

Haize eza revisited

En Octubre grabamos una nueva canción. DDT llevaba largo tiempo queriendo hacer un recopilatorio, para conmemorar de algún modo su undécimo aniversario pero quedó guardado en el cajón. Raúl y yo retomamos la iniciativa y le dimos un nuevo enfoque. Un recopilatorio donde se presentarían canciones inéditas (MPB fueron los únicos que no lo hicieron), algunas preparadas expresamente para ello, y presentado en formato librillo de 64 páginas. Fuimos a grabar por segunda (y última) vez a Tala, como también hicieron Restons Sobres, JAN y Sklerosis. Nuestra canción fue Haize eza revisited (Falta de viento revisited). La canción se basaba en el poema del mismo título escrito por Harkaitz Cano en su libro de poemas Norbait dabil sute-eskaileran (Hay alguien en la escalera de incendio), el cual dice: Bandera trapu bat da haizerik ez badabil. Ostera, haizea dabilenean, oso bestela dira gauzak, eta bandera trapu bat da (La bandera es un trapo si no sopla el viento. Sin embargo, cuando hay viento, las cosas son bien distintas, y la bandera es un trapo). El poema era una respuesta a la letra que Martxel Mariskal escribió para Dut llamada Haize eza, cuyo estribillo principal era la primera frase. Maravillado por tal respuesta, le propuse al resto usarlo como letra (le pedimos permiso al propio Harkaitz Cano). Pese a gustar la idea, no le terminaba de convencer inicialmente a Raúl, ya que quería cantar él, pero no se veía haciéndolo en euskara. Tras algunas discusiones acabó accediendo y así compusimos uno de los temas más populares de nuestro repertorio (tiempo después sabríamos que amigos de Bergara lo versionaban en ensayos). La música también surgió de una tontería, cuando empecé a tocar con ellos en mi mente había una canción de OvertHHHrow que intentaba tocar, pero en su lugar hacía algo muy parecido que le gustó a Gorka, quien me pidió tocarla más despacio. De aquella ocurrencia salió una de mis primeras (y escasas) aportaciones creativas.

gorka-haize-eza_web

A finales de año hubo otro momento especial, al menos para mí, cuando tocamos por vez primera en Iparralde. Unos amigos de Likiniano fueron el contacto para tocar en el Gaztetxe que compartían Donibane Lohitzune y Ziburu, organizado por Pekatralatak, grupo originario de París.

Esos conocidos eran nuestro contacto, pero no hicieron acto de presencia y quedamos con Pekatralatak a la salida de la autopista. Lo que no sabíamos era que Donibane tiene dos salidas y salimos en la primera. Totalmente perdidas, tuvimos que preguntar en el pueblo (ninguna sabía francés y era yo el único que sabía euskara) pero no servía de mucho, a decir verdad una vez que lo conoces, te das cuenta que si no eres de por ahí difícilmente lo encontrarás de noche. Una gran bronca en la furgoneta, algunas decían que nos diésemos la vuelta y otras que si estábamos locas, cuando Gorka dio un volantazo y dijo “a tomar por culo, voy a la autopista”, pero le mandé frenar inmediatamente… ¡¡¡joder, íbamos a entrar en sentido contrario a la autopista!!!

Intentando aliviar con risas el susto oímos un golpe en la ventanilla. No se si pensé en voz alta “¡los gendarmes, lo que nos faltaba!”, pero cómo nos desternillamos cuando oímos “¿Pateando Pogkeguía?”. Era Baibai de Pekatralatak.

El concierto lo dimos junto a Ekintza y los croatas AK-47. Recuerdo de esa noche el aprieto de Raúl, por un lado con risas y por otro con cierta envidia. Al finalizar una chica le estuvo revoloteando y finalmente le cogió de la cintura al tiempo que le decía algo del tipo “me sumergiría en esos ojos hasta ahogarme” (en euskara). Raúl me miraba flipado, como queriendo confirmar que estaba entendiendo lo que estaba entendiendo, e intentando salir de la situación. Alfonso y yo mientras estábamos por los suelos de la risa. Bonita noche.

El último viaje largo que hicimos aquella formación también fue la primera odisea. Aprovechando la Semana Santa de los creyentes, nuestro amigo Txapu nos organizó un par de conciertos, el primero en Barcelona, en el Rock & Trini del barrio de Trinitat Vella, gracias a nuestras amigas de Hijxs de la amnesia, y el segundo en Jaraba (Zaragoza), en las jornadas contra el desalojo del C.S.A. El Castillo.

La primera noche la compartimos con Pies para que os quiero e Hijxs de la amnesia, bien, y de paso conocí al gran Jaume del fanzine Intelectual Punks. Ese día nos llamó Josu Arkada para tocar en el Agropunk y le dijimos que si. Lamentablemente, cuando vi las fechas de exámenes unas semanas después vi que dos días después tenía un examen y tras la imposibilidad de cambiar horarios en el festi, tuve que acabar diciéndole que nos era imposible (al menos aprobé el examen).

La odisea llegó al día siguiente. Éramos siete para una furgoneta de cinco plazas, pues además de las cuatro componentes, nos acompañaban Txapu, la compañera de Alfonso y otra amiga. Alfonso se fue con estas dos en autobús hasta Calatayud y se suponía que ahí debíamos recogerlos tras dejar los trastos en Jaraba (están a quince kilometros de distancia más o menos).

La furgoneta de Gorka fallaba. Camino de Calatayud falló en una pendiente definitivamente, cuando fue incapaz de subirlo a más de veinte kilómetros por hora. Atrapados en el arcén de la autovía, nos quedamos a la espera de la grúa. Entretanto intentamos llamar a Alfonso pero aparentemente tenía el móvil apagado.

Al llegar la grúa, y tras avanzar unos metros hasta la gasolinera que había en la cima, el conductor nos dijo que no nos acercaba a Jaraba, pues el taller estaba en sentido contrario. Tras darle la chapa y 90 euros acabamos convenciéndolo, pero solo llevaría a dos de los cuatro. Fueron Raúl y Gorka, mientras Txapu y yo nos quedamos tirados en la gasolinera en medio del sirimiri. Este llamó a Santi Ric (era él quien organizaba la cosa) y éste nos dijo que enviaría a alguien. Alfonso creo que llegó en taxi. Al llegar al pueblo Raúl me contó que pillaron a un chaval del pueblo y éste les dejó el garaje para guardar los trastos de la lluvia ya que el de la grúa metía prisa. Pero los problemas para ambos no acabaron en aquella gasolinera.

Estaba anocheciendo cuando vinieron en nuestra busca, yo ya estaba temblando del frío, el agua me había calado hasta los huesos. Subimos al coche y cuando arrancó me fijé que entraba una ventolera gélida y al girar la cabeza vi como estaba reventada una luna y preguntamos qué pasó. “Bueno, me había dejado las llaves dentro y de algún modo tenía que entrar en el coche”. El tío iba hasta las cartolas. Al salir de la autovía, la carretera que lleva a Jaraba es una secundaria, con muchas curvas y contracurvas y en aquel momento no estaba en buen estado. A eso hay que añadir que era noche cerrada y pasó a llover copiosamente. El tío iba a ochenta por hora, con las luces cortas (no había un alma en aquella carretera), y no paraba de hablar mirando para atrás. Olvidandome del frío quedé pálido y le dije “¡¡¡Frena, imbécil!!!”. El tipo miró adelante, tiró de ambos frenos y el coche paró en el inicio de un terraplén. ¡Estuvimos a un paso de irnos cuesta abajo! Mosqueado le grité “mira, a partir de ahora no quiero escuchar ni una sola palabra, mirarás al frente, ve despacio y pon las largas”. No volvió a haber interlocución en lo que restó de trayecto. Cuando llegamos, Raúl me miró y dijo verme pálido mientras yo le decía que “estaba congelado”. Txapu le diría después lo acontecido. Y esa fue la gran noche. Acompañamos a Disappointment y Karkaba y recuerdo las risas cuando los primeros vieron a Manolo Kabezabolo y se quisieron fotografiar con él.

Creo que fue en esa época cuando ya estábamos cansados del repertorio y queríamos preparar nuevos temas. Decidimos dejar de tocar conciertos para dedicarnos exclusivamente a componer. Llegamos a hacer un montón, unos veinte en total. Incluso llegamos a llamar a Karlos Osinaga Txap para coger fecha, pero finalmente no hicimos nada. Muchos temas, si, pero nos parecieron la mayoría mediocres y las tiramos a la basura. Así pasó casi todo el 2003 en blanco, trayendo únicamente apatía, lo cual sería fatal para alguna de nosotras.

En medio de esa apatía ocurrió mi accidente, conocido por muchos de quienes nos conocen. El 19 de Diciembre estábamos ensayando. Nos acompañaba un amigo. Como ya he dicho, andábamos algo tristones, ni siquiera poníamos los micros para cantar. Pero ese día andábamos inspirados y tocamos con ganas. Cantaba a grito pelado. El colega, como me han dicho muchas veces, bromeó diciendo que no necesitaba micros para ser escuchado pero que de todos modos “me acercaría el micro”, aproximando para ello un pie de micrófono desnudo. En esas fechas yo andaba intentando aprenderme los trastes del mástil sin necesidad de mirar al bajo y para ello tocaba con los ojos cerrados. Al mismo tiempo, como estábamos disfrutando, no hacía más que agitar la cabeza. No vi que tenía el soporte a un palmo de mi nariz. Y en el momento en que agité la cabeza y abrí los ojos me golpeé contra la pinza del micrófono. Me desplomé contra el suelo.

Me levanté rápido, los demás flipaban. Llevé la mano al ojo y el resto me auscultaba. Me fijé que se me hinchó el párpado rápidamente, todos pensamos que era solo eso, pues solo se veían la hinchazón y un corte en la ceja. Parecía que lloraba y se reían, “que blando eres” y nos reímos. Alguno me preguntó si quería ir a urgencias, pero dije que no, que no sería para tanto. Tan leve nos pareció que seguimos con el ensayo, cogí después el tren y dormí placenteramente en casa.

Me desperté al día siguiente, aún con la hinchazón molestando. y le pregunté a ama como lo veía. Me envió junto a aita al médico de guardia (era sábado). Este no quiso pringarse, dijo ver algo en la cornea, pero me mandó a urgencias al hospital. Tras la espera, la oftalmóloga de guardia me abroncó. “Joder, siempre estáis igual, con un rasguño, todos a urgencias, ¡pero os abrís la cabeza y no aparecéis!”. Sorprendido la pregunté qué quería decir. “Eso que arrojas no son lágrimas. Es el líquido de la cornea. Tienes la cornea rasgada, y de no haber venido se te hubiese abierto el ojo entero. Hay que operarte para cicatrizarte la herida”. Me fallaron las piernas. La intervención la hizo otro doctor (mi actual oftalmólogo), unos siete puntos en medio del ojo.

Desde entonces he tenido problemas recuperando la visión. Hace tres años, viendo que apenas había avances, aconsejado por el doctor, me sometí a una segunda operación en la que me autotrasplantaron la cornea (otros diecisiete puntos), de modo que descentraron la cicatriz original que estaba en medio. Si alguien lo pregunta ya veo mucho mejor, gracias. Desde entonces el doctor me pregunta por la banda (al parecer soy conocido en Cruces, “el idiota que se rajó un ojo con un micrófono”), bromeamos, e incluso me dio un volante para cuando fuimos a tocar a Inglaterra (acababa de hacerme la segunda operación). Desde entonces estoy en la lista de las víctimas del Rock & Roll, je je je.

Big Brother strikes again

Big Brother strikes again

2004 lo empezamos con el golpe que me llevé y la ya más que citada apatía. Para olvidarla, decidimos volver a actuar, tras casi un año, haciendo cuatro conciertos más, siendo los más destacables el del quinto aniversario del Gaztetxe Txarraska de Basauri (con Defecto Humano y los franceses Myra Lee) y en el aniversario de Orbeko Etxea y el Gaztetxe de Laudio celebrado en este último junto a Lluna Roja, Luchando para cambiar (cuando aún tenían vocalista femenina) y los alemanes Sons of Tarantula. Recuerdo que no dimos bis pues me dolió el ojo una barbaridad por los focos que teníamos.

Gorka, Abadiñoko Gaztetxea, 2002-05-18

Gorka, Abadiñoko Gaztetxea, 2002-05-18

Al poco Gorka decidió abandonar el grupo (llegamos a dar un bolo más en el Gaztetxe de Barakaldo, sin casi público) y Raúl, Alfonso y yo nos quedamos solos en la adversidad. Pero eso queda para el siguiente capítulo.



Utzi erantzun bat

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