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{2009/05/25}   José Pellicer, el anarquista íntegro

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José Pellicer, El Anarquista íntegro
Vida y obra del fundador de la heroica Columna de Hierro
Miquel Amorós
ISBN 978-84-92559-02-2
380 páginas
Vírus Editorial

Miquel Amorós es un escritor de lo más prolífico. Tomando lecciones de su larga militancia anarquista, ha trabajado distintas perspectivas tanto por encargo como de motu propio, donde más destacan últimamente sus reflexiones entorno al urbanismo y el desarrollismo (aquí en Euskal Herria los últimos en descubrirlo la habrán hecho en su breve intervención en el DVD de AHT Gelditu! Elkarlana contra el Tren de Alta Velocidad), y la historia del anarquismo revolucionario por el otro. Ha dado multitud de charlas en ateneos, Gaztetxes y otros espacios libertarios y antiautoritarios hablando de muchos temas, la mayoría de estas intervenciones de los últimos años han sido recogidas en tres libros: Las armas de la crítica (Muturreko Burutazioak, 2002), Golpes y contragolpes (Pepitas de Calabaza, 2005) y Desde abajo y desde afuera (Editorial Brulot, 2007).

El libro en cuestión tiene muchos paralelismos con otra publicación anterior suya, de 2003 y editada también por Virus, La revolución traicionada, La verdadera historia de Balius y Los Amigos de Durruti, en el que se relataba la crónica de la revolución social que respondió al alzamiento militar de 1936 en una de las regiones de las que más datos se tiene y donde ,más llegó a prosperar, Barcelona, desde otra perspectiva, la de Jaime Balius y el grupo Los Amigos de Durruti en el que participó, su evolución y desarrollo y las discusiones prácticas e ideológicas con el cuadro dirigente burócrata de CNT y FAI, puesto que mientras los primeros defendían la defensa y desarrollo de la situación revolucionaria, los segundos en cuanto tuvieron poder político y fueron parte de él pidieron hacer la Guerra primero, dejando la Revolución para después de la victoria sobre el fascismo.

El nuevo libro de Amorós nos enseña otro escenario de la Revolución Social: Valencia y su región, dirección a Teruel. Para ello estudia a una persona muy importante en ésa época, quien cosechó un gran respeto tanto entre simpatizantes como entre sus enemigos (ya fuesen fascistas como comunistas), José Pellicer, uno de los fundadores y miembro de la Columna de Hierro. Hay que decir que la historia de la Columna de Hierro ha sido tratada en muchas obras, siendo una de las más importantes la Crónica de la Columna de Hierro del recientemente fallecido Abel Paz (Virus, 2001), si bien en éstas obras siempre han destacado los mitos (buenos y especialmente malos), o como en el caso de la obra de Abel Paz, se minimizan en buena medida las polémicas entre los miembros de la Columna y CNT-FAI.
Así, el libro empezará con los primeros años de Pellicer, si bien llega rápido al período republicano y de ahí se llega al asunto central del libro, la Columna de Hierro.
A diferencia de otras enclaves, en Valencia no se tiene un total control sobre los fascistas hasta finales de Julio, primeros de Agosto. Una vez logrado, los anarquistas, que no caben en sí mismos por el éxito y por la desaparición de muchos jefes, empiezan a colectivizar tanto fábricas como terrenos. Con el impulso de extender la revolución social y arrebatarles a los fascistas los territorios obtenidos, los anarquistas valencianos crean milicias con el objetivo de alcanzar Teruel. En esas fechas se forma la Columna de Hierro. En su camino a Teruel van proclamando el comunismo libertario en los pueblos que encuentran al tiempo que los agricultores se dedican a colectivizar las tierras, dejando a los habitantes la gestión tanto de las mismas como del día a día de su localidad mediante asambleas. Pese a todas las carencias que encuentran (de Valencia salen casi sin armas, o son muy viejas, o son las obtenidas de la decomisión de Guardias Civiles y de Asalto que se encuentran por el camino), llegan hasta Puerto Escandón, a unos cinco kilómetros de Teruel.
El verano lo pasan ahí luchando o defendiendo sus líneas, pero enseguida empiezan a preocuparse por la retaguardia de Valencia. El hecho revolucionario que dejaron atrás va retrocediendo y envían algunos compañeros tanto en busca de las armas de las que carecen (y empieza a haber de sobra en retaguardia) y a evitar que caiga en olvido la revolución. Así es como no dudan en hacer visitas a joyerías, bancos y casas señoriales (Nota para Indiana Jones: Indy, lo que encontraste en Iskenderun no era el Santo Grial. El Santo Grial está en Valencia, ¡y José Pellicer lo tuvo entre sus manos!), así como por los juzgados para quemar las fichas de propiedad y policiales, así como intentaron acceder con idénticos propósitos al Ayuntamiento. Estos hechos asustaron a los republicanos burgueses así como a los incipientes comunistas..
Entre amenazas y falsas promesas, consiguen hacerles regresar a Puerto Escandón y surgirá uno de los hechos más relevantes de la guerra, el decreto orden de militarización de las milicias para confluir en el nuevo Ejército Popular. Además, en Noviembre de 1936, huyendo de los combates cruentos de Madrid, el Gobierno de la República se traslada a Valencia con sus despampanantes nuevos cuatro ministros anarquistas, trayéndose consigo a la camarilla administrativa-burocrática.
Los dos hechos cambiarán totalmente el destino republicano. La militarización, cuyo pretendido objetivo era poder plantar cara debidamente al ejercito franquista, buscará el restablecimiento del poder republicano en las batallas, ordenando para ello la disolución de milicias y columnas y su paso a brigadas del ejército, con líderes y jerarquía militar. Esto crearía un profundo debate entre las filas anarquistas, entre otras cosas porque tienen armas de muy mala calidad y la única forma de obtener más y recibir compensación por estar en el frente pasará a ser militarizándose. Todas irán militarizándose, siendo la Columna de Hierro la última en hacerlo, no sin agrias discusiones, pasando a ser la 83 Brigada Mixta allá por Abril de 1937. A medida que avanza la guerra verán como el nuevo Gobierno de Negrín, ya casi copado por los comunistas estalinistas, llena el ejército de mandos comunistas reaccionarios, que buscan la disolución y mezcla en otras brigadas de la pocas brigadas anarquistas que quedan, con objetivo de quitarles el peso que aún tenían.
Y la entrada del gobierno republicano en Valencia, y especialmente la particiàción gubernamental de dirigentes de CNT-FAI fomentarán debates tan profundos como agrios, pues se deja la revolución social a un lado en nombre de la victoria en la guerra.
En esa , Pellicer y la antigua Columna vivirán momentos muy dolorosos  e intentarán difundir las ideas anarquistas revolucionarias, hasta ver que la revolución primero, y la guerra después, se han perdido. En ese tiempo tanto José como su hermano Pedro Pellicer conocerán largas estancias en prisiones republicanas y checas estalinistas.
En esos trágicos últimos días, donde muchos huyen a la desesperada y otros se suicidan por el temor a la entrada fascista, José se quedará para buscar a sus hermanos Pedro y Vicente intentando en vano huir después. Son detenidos y un Tribunal Militar Franquista condenará a muerte a José y a Pedro, y a doce años de trabajos forzados a Vicente (al que no le aplican la pena máxima por ser menor de edad durante la guerra).
Los hermanos Pellicer recibirán la extraña visita, al igual que el ex ministro anarquista Joan Peiró con el que se cruzan en la cárcel, de un emisario de Franco, quien les ofrece la conmutación de la pena a cambio de dirigir las divisiones que Franco quería crear para expandir las colonias españolas en África. Fieles a su ideología, todos rechazan la oferta y seguidamente serán fusilados.

Libro muy emotivo, puesto que nos hará identificarnos con unas personas que la época quiso convertirlos en héroes, tanto cuando estuvieron en plena efervescencia de la revolución victoriosa, como cuando recibieron los palos del lado “antifascista” y “anarquista”, así como su integridad hasta el último aliento, donde José fue el único del grupo de fusilados que se mantuvo en pie y al que el hombre que le dio el tiro de gracia mandó despedir como a un hombre. Lectura realmente recomendable.



Utzi erantzun bat

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