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{2009/08/30}   Lluvia, Hierro y Rock & Roll

lluvia_webLluvia, hierro y Rock & Roll

Historia del rock en el Gran Bilbao (1958-2008)

Alvaro Heras Gröh

ISBN 978-84-612-5979-3

460 páginas

Noviembre de 2008

Ediciones Sirimiri

 

Me ha llevado tiempo leerme el libro y hacerle la respectiva reseña. Me ha llevado meses leerlo puesto que he andado con otras cosas entretanto y necesitaba hacer la referencia debidamente. Bueno, ya ha llegado el momento.

Ya iba siendo hora que alguien culminara un proyecto como este, puesto que la historia del rock en Bilbao ha sido (es) grande pese a no tener aportaciones tan conocidas como las de otras regiones. Más aún cuando han salido otros decepcionantes proyectos que no lo han reflejado, como puede ser el DVD documental No Acepto!, que entre las carencias que tiene podríamos decir que la denominada (por sus autores) sección Euskadi, podría haberse llamado de modo más correcto “Donostialdea, RIP y mis amigos”. Pero ahí están muchos combos conocidos que tuvieron éxito comercial o de público, quienes aún congregan muchos espectadores en sus actuaciones, o quienes viendo la ocasión se han apuntado al carro del revival: Los Mitos, Dinamita Pa los Pollos, Platero y Tu, Fito y Fitipaldis, MCD, Cancer Moon, El Inquilino Comunista, The Flying Rebollos… Nombres conocidos, muchos más digamos humildes y una historia detrás de todo.

El libro tiene diferentes secciones en las cuales se disecciona este movimiento cultural. La primera es la propia historia dividida por décadas, desde los años 60 hasta el 2007 aproximadamente. En ella veremos como inicialmente las pocas bandas que había tenían apenas reminiscencias rock y que las que las tuvieron estaban influenciadas desde Italia, para después, recibir nuevas influencias de la música que traía la juventud de familias pudientes de sus viajes al extranjero destinada a su colección particular, bailes y guateques. En los 70 se diferencias dos épocas, la primera mitad de la década en la que hay casi un desierto, y la segunda en la que hay una progresión de bandas, de rock duro o progresivo por un lado, y de las primeras personas que serán influenciadas por la explosión punk del 77. Aquí también se verá como el franquismo es un pensamiento muy arraigado en el tiempo y como ciertas actitudes rompedoras (vestimenta, peinados, melenas…) eran muy mal vistas e incluso reprimidas.

En los 80, como ocurriría en el resto de Euskal Herria, surge la explosión musical en Bilbao, en la que destacaría el punk sobre el resto de estilos (Isidoro y su colección de puertos plegables, Yo soy Julio Cesar, Vulpess, Distorsión, Gazte Hilak, Primitivos…), si bien recalarían otras tendencias, el heavy, la revisión del rock de los 60… Y al mismo tiempo se abrirían o descubrirían locales en los que poder disfrutar de la música y de actuaciones, La Jaula, El Garage, los bares de Barrenkale, Iturribide… y como no, el Gaztetxe del Casco Viejo de Bilbo, que ocuparon unas cuantas jóvenes para gestionar ellas mismas sus inquietudes (culturales, políticas…) no posibles en ese momento en otros espacios.

En los 90 hay un bajón, el Ayuntamiento desaloja el Gaztetxe, la mayoría de locales de la década anterior cierran y se abren o descubren pocas (En Canal, La Catrena, Gwendolyne…). Igualmente hay una reubicación musical, desaparecen muchas bandas punk y el estilo entra en crisis, pues este estilo que en cierta medida avanzó al calor del llamado Rock Radical Vasco ve como éste desaparece e incluso llega a ser rechazado incluso por quienes le sacaran rentabilidad. El Hardcore tiene un crecimiento notable y entre tanto surge el llamado Getxo Sound fruto de la espectacular aparición de bandas de la localidad y de la repercusión que se les dio. Entre tanto del metal llegan nuevas tendencias y saldrán cosas interesantes dentro del rock puro.

Esta sección la cierra la primera mitad de la presente década, donde destaca la espectacular incorporación de macrofestivales y la mención a las bandas actuales.

La segunda sección habla de la presencia del rock en la prensa local, así como de la prensa surgida del propio rock. Así, en la escrita veremos su recibimiento en la prensa local convencional. y por otro lado las revistas y, especialmente, fanzines redactadas por las aficionadas a la música. Otro apartado importante de los medios es la radio, en la que viajaremos desde los primeros programas de los 60 hasta las radios libres de hoy en día y otras emisoras.

La tercera sección nos sumerge en los grupos de rock de los últimos treinta años separados según su estilo musical, destacando el punk en primer lugar por su cuantiosa aportación en bandas. Le siguen los rockers o grupos que recuperan el sonido de los 50, para proseguir con la escena modernista o revisionista de los 60, y concluir con las bandas de heavy metal.

La cuarta sección la componen anécdotas sobre los archiconocidos Eskorbuto, donde se agradece encontrarse con historias inéditas, en lugar de tirar de historias sobradamente conocidas y recogidas en otras publicaciones. Muy bien.

Por último, hay un breve capítulo sobre la relación habida ente la música y las drogas, donde tal vez no ha acertado muy bien, pues son pocos testimonios y un tanto superficiales, tal vez se podía haber obtenido más testimonios o darle otro enfoque (explicar más detenidamente el contexto, el papel que las drogas jugaban dentro del plan ZEN…).

Como anexos, encontramos una lista de conciertos de 2007 y 2008, varios conciertos de bandas internacionales de los cincuenta años estudiados, así como la lista de conciertos de algunas de las salas o locales mencionados (La Jaula, El Garage, Yoko Lennon’s, Bolos, Gaueko y Bilboko Gaztetxea), además de créditos y bibliografía.

Como creo haber dicho, el libro está bastante bien y tiene muchísimo mérito la inmensa labor realizada, hay que reconocerlo. Pero eso no implica que el libro esté totalmente bien, a mi al menos no me lo ha parecido, así como para otras personas con las que he compartido opinión y que también han vivido buena parte de lo reflejado en el libro. Ya se que es fácil criticar y que lo primero que se me puede achacar es que si no me gusta que lo escriba yo. Y tendrán razón. Pero eso no quitará las carencias al libro.

Lo primero que se le ve es la apoliticidad de su autor. Siempre he opinado que el apoliticismo (o al menos lo que se entiende hoy por apoliticismo, frente al que reivindicaban los viejos anarquistas) es uno de los peores males, pues al fin y al cabo su dircurso de “paso de política” hace que sean defensores del Status Quo por acción u omisión. La vida es política, queramos o no. Algunas alusiones que hace son reflejo de ello (mimetizar el vocabulario del poder cuando habla especialmente de las acciones de ETA, o como pasa por encima al explicar lo que es el plan ZEN). Tiene ciertas frases desafortunadas, como la que sigue sobre el desalojo por parte del Ayuntamiento del Gaztetxe del Casco Viejo de Bilbo y la posterior inauguración, años después, de Bilborock: “[…] Y lo cierto es que visto desde hoy en día reconforta pensar que el desmantelamiento de la mayor iniciativa juvenil autogestionada jamás puesta en marcha en Euskadi sirvió finalmente para algo positivo y acabó redundando en beneficio de la ciudadanía.” Por lo que me da a entender, ¿dice que el Gaztetxe (y su desalojo) sirvieron para que el Ayuntamiento abriese Bilborock? Bueno, yo pensaba que lo abrieron para acallar las voces que les acusaban de que desde entonces no había un espacio para hacer actuaciones y otras actividades en todo el Casco Viejo, pero si él dice otra cosa…

Esta misma actitud también puede tener que ver con las omisiones a las actividades llevadas a cabo por ciertos colectivos. Por ejemplo, cuando menciona la vieja Feria de Muestras, en una página afirma que el evento más destacado que se hizo allí fue el Rockazoka de 1999 (evento realizado por un management, que páginas después, siendo fiel a la realidad, reconoce que fue un fracaso). El autor no menciona las dos ediciones de Elkartasun Eguna organizadas por las Gestoras Pro Amnistía en esa misma época o el último macrofestival organizado por el colectivo antimilitarista Kakitzat en febrero de 2002, ambas un auténtico éxito de público. Si mal no recuerdo, hay una breve mención del segundo, pero a Elkartasun Eguna ni una sola mención.

Cambiando de tercio, se le ve al autor la fe en las instituciones. Repite unas cuantas veces la falta de ayuda institucional, como “afortunadamente” el paso del tiempo ha rectificado esa negativa. Es razonable en cierta medida la actitud de las instituciones, Andeka Larrea y Garikoitz Gamarra lo reflejan formidablemente en su libro Bilbao y su doble, ¿Regeneracion urbana o destruccion de la vida publica? (Gatazka Gunea, 2007), pues las dirigentes cambiaron su percepción cuando quisieron empezaron a querer estudiar formas de vender la ciudad y comenzaron a ver la cultura no como un gasto, “sino como una inversión”, incluyendo por supuesto los conciertos. ¿Pero merece el precio? Analicemos por ejemplo el Bilbao BBK Live. ¿Qué supone tamaño derroche? La gente ya no concibe hacer nada (ni que se pueda hacer) sin dinero institucional (se ha finiquitado la idea de la autogestión); por otro es un perfecto lavado de cara institucional, pues quedan estupendamente frente al pueblo repartiendo migajas (circo que decían los romanos) mientras despilfarran recursos en megaproyectos destructivos como SuperSur, Tren de Alta Velocidad y otras sandeces mientras el gasto social se va recortando a la chita callando. Por si fuera poco, tras tirar del erario público esos festivales no son de acceso gratuito, ¿y cuantas bandas locales tienen ocasión de tocar en ellas? Pues eso, señoras y señores, es el modelo de Aste Nagusia que desearían, desarrollar un modelo no participativo ni popular, valga la redundancia. No es ese el modelo que al menos defendemos muchas.

No voy a extenderme en cuanto al calado político pues podría dar para rato. En cuanto a gustos decir que no comparto su predilección por las bandas de Uribe Kosta (Getxo especialmente), dándoles a algunas bastante más repercusión de la que tuvieron, mientras que a la margen izquierda (especialmente en el apartado de los 90), la pasa deprisa, llegando a parecer cierta minusvaloración. Pero como ya he dicho. los gustos, gustos son, se podría decir exactamente lo mismo a la inversa, si quien lo hubiese escrito hubiese hablado únicamente de bandas Hardcore Punk y hubiese obviado el Getxo Sound.

Si hay algo que me ha molestado especialmente es el no haber entrevistado a ciertas personas o colecivos. Se ve que ha hecho el máximo esfuerzo para hablar con gente de lo más variopinta, mencionando (y entrevistando) a sellos que no pasaron de las cuatro referencias y unos tres años de andadura, mientras que otras que tienen una larga trayectoria son solo mencionadas. Tiene delito sin ir más lejos no haber hablado con absolutamente nadie de DDT Banaketak, considerando que es una de las decanas que junto a Discos Suicidas sigue en activo en Bilbao, que siguen localizables en el mismo local desde hace más de una década, y que se les obvie cuando han hecho una destacable labor en veinte años (que se dice pronto) apoyando a colectivos y bandas, tanto a las que tuvieron una efímera trayectoria, como a las que posteriormente se han consagrado por su cuenta pero que ayudaron en sus inicios.

Por otro lado tiene gracia que en el capítulo dedicado a las radios, de unas diez páginas, sean dos las dedicadas a las radios libres, y para colmo sin participantes de las mismas (salvo la de quien estuvo cuatro años en Tas Tas antes de volver a Radio Euskadi). Es cierto que puede ser difícil encontrar, por ejemplo, a alguien de los inicios de Irola Irratia, pero no es difícil encontrar a gente de épocas más recientes. Puede llegar a parecer una infravaloración del trabajo de las radios libres apoyando a las bandas locales.

Por último, y para finalizar, debo decir que tampoco me ha parecido afortunada la lista de eventos destacados de 2007 y 2008. La mayoría son actos de las principales salas y festivales, apenas hay referencias de otros espacios como los Gaztetxes. Parece que la información la ha obtenido de consultas en Internet, donde los actos de Gaztetxes no son tan reflejados (aunque hay que reconocer que si fuese así como ha hecho la consulta, no es responsabilidad suya la falta de información al respecto).

Quiero concluir diciendo que no piense la gente que el libro me ha parecido malo, nada más lejos. Es un buen libro, pero en mi opinión le faltan cosas que lo hubiesen hecho un libro aún mejor. El libro no está actualmente disponible, pues el autor logró vender los 1000 ejemplares en poco más de un mes (¡record!). En estos momentos anda preparando la segunda edición y se rumorea que tendrá algún tipo de subvención por parte del Ayuntamiento esta vez (que gran habilidad la de las instituciones, no invertir en actividades hasta no oler el “negocio”, y por otro lado hacerlo para que la gente piense que la cultura es cosa de museos, es decir, en objetos sin vida). Por lo que estad atentas a la publicación de la nueva edición, pues no tardará demasiado, no perdáis la ocasión.



Utzi erantzun bat

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