AbainGoardia











{2009/09/10}   Pateando Porkeria are fucking dead IV

Pateando Porkeria are fucking dead IV

Last days

Bueno, con este extracto llegamos al que es el último capítulo de mi paso por Pateando Porkería, con el cual dejaré de aburriros. Este período es el que se me hace más complejo de contar, fácil de hacer por su proximidad, pero doloroso por las difíciles situaciones vividas.

Felipe

Felipe

Como mencionaba en el anterior capítulo, el ex cantante de Restons Sobres Felipe se nos ofreció para tocar en la banda como segundo guitarrista. Alberto no puso pegas, Raúl mencionó que no le gustó cuando año y medio antes nos pusimos en contacto con él para que tocara la batería cómo nos respondió (simplemente, no lo hizo). Yo tenía más reticencias. Los escasos meses que estuvo en DDT la relación entre ambos llegó a ser algo tensa y el día que se marchó tuvimos una fuerte discusión echándonos ciertas cosas en cara. Pasaron casi cuatro años desde aquel día hasta que me volví a encontrar con Felipe interesado (la palabra exacta) en tocar con nosotros. Eso fue lo que le expliqué a Raúl, no obstante les dije que podríamos amoldarnos. Así fue como Felipe empezó con nosotros. Estábamos contentos, a diferencia de como fue con Alfonso o conmigo mismo, Felipe venía con mucho aprendido de antes, por lo que el tiempo que estuvimos enseñándole canciones fue escaso, y solo teníamos que preocuparnos en compactar el sonido.

Su debut fue en mayo de 2006 en el Gaztetxe Putzuzulo de Zarautz, junto a Asfixia, Més que odi y Enoch Ardon. No tenemos buen recuerdo de aquel concierto, fue un mal concierto por parte de todos nosotros. En contra teníamos que comenzó tarde y había que reducir el repertorio (y que, por supuesto, éramos los bichos raros del cartel). Las canciones iban flojas y no daban buen resultado, pero lo peor quedó para el final. Fue el único día que odié mi canción preferida (Epitafio). Tema emotivo, elegante, y de seis minutos, que tocamos tan lento que perfectamente pasaría de los siete minutos, dejándolo sin vida y aburriéndonos a nosotros mismos. Ya desde los primeros acordes lo noté y recuerdo haber mirado con los ojos desencajados a los demás. Raúl también me miró con cara de circunstancias, pero en lugar de dejar de tocar (y reiniciar si se consideraba oportuno), seguimos. La canción más larga de mi vida, y soy amante confeso de temas que sobrepasan los diez minutos, no os digo más. Ni me atrevía a mirar a la gente (cosa que por otra parte no he solido hacer), estaba claro que en una noche de ruido esa tortura fue insoportable para los presentes y que muchos estarían mirando al reloj. Hay que decir que Felipe se defendió pero demostró muchos de los vicios que arrastraría hasta el final: incapaz de afinar su guitarra sin molestar a nadie (que fue a peor cuando cambiamos de afinación) y que adelantaba las canciones poniéndose a repasar en público los ritmos antes de empezarlas.

AbainGoardia, Udondoko Gaztetxea, 2006-05-27

AbainGoardia, Udondoko Gaztetxea, 2006-05-27

Consiguiendo por fin el perdón hacia nosotros mismos (especialmente a mí mismo) y a la escena punk, en junio tocamos por fin en el Agropunk. Entre los innumerables grupos que tocaron, nosotros compartimos cacharros con JAN y los maños Karnvapen Attack (recuerdo cómo el pobre Buda me vino apurado a preguntar si podría dejarle Alberto los platos). Tocamos a eso de las 18:30 (la otra opción que nos dieron fue las cinco de la madrugada; evidentemente, escogimos la primera) y fue bonito, sol radiante (siempre hemos tocado de noche) y fuimos de los pocos grupos que tocaron en la campa en lugar del escenario (también hay que decir que de noche no hubiese sido posible, pues no nos hubiesen podido ver por falta de luz). Alberto y Felipe saldrían huyendo rápido, mientras que Raúl y yo nos quedamos hasta eso de la una viendo el resto de conciertos y ofreciéndonos a Josu Arkada por si necesitaban ayuda en la organización.

Arrebato 10-06-2006

Arrebato 10-06-2006

Unos días después tuvimos la oportunidad de tocar en Zaragoza. Nuestras amistades nos invitaron a ir la víspera, pues había fiesta con Criatura. Fui yo el único en aceptar la misma, pues el resto, haciendo gala del autismo de nuestra banda, prefirió venir para nuestro cometido. No hubo mucha gente en el concierto, eran fiestas del barrio de Torrero y había programado un festival con bastantes grupos, pero ya cuando volvimos y nos metimos en el foro del Arrebato (donde tocamos) vimos como hubo quien dijo que nuestro concierto fue mejor que el de las bandas de Torrero. Te suben la moral mensajes así de vez en cuando. La noche la abrieron los jóvenes Ulut, gran gente. En nuestro caso, como ya lo hizo en Laudio Pep4 cantó el tema en euskara, y nosotros estuvimos bien.ulut_pateandoporqueria_0581_web

Otro concierto memorable fue el que dimos en la Acampada contra el Tren de Alta Velocidad en Urbina (Araba). Aquel día descubrimos que había química entre nosotros y la asamblea contra el TAV, siempre que hemos tocado para ellos los conciertos fueron grandiosos, disfrutamos todos, y sirvieron de apoyo a la asamblea. Nuestro concierto en absoluto fue bueno (yo tuve problemas con el bajo y acabé tocando con el del bajista de Al infierno en Goitibera), pero se bailaron pogos como hasta antes nunca habíamos visto, incluso yo acabé tirándome sobre la montonera.

Saltando en los meses llegamos a una de las mayores odiseas de la banda. Felipe había conseguido tres conciertos, ¡nada menos que en Inglaterra! La primera vez que íbamos al guiri, incluso uno de los conciertos debía ser en el mismo Londres. Felipe había estado unos cuantos veranos trabajando entre Brighton y Eastbourne e hizo amigos, que tocaban en M.T.A., que se separaría para hacer bandas como Hateball y Constant state of terror. Fueron ellos los que nos consiguieron los conciertos, a cambio de que nosotros los trajéramos después (Hateball darían tres conciertos en 2007 entre nosotros en una gira que se comió Felipe). En un principio nosotros solo debíamos ocuparnos del avión, alquilar el coche, y hacer el guiri. Del resto (alojamiento…) se encargarían ellos. Nos hicimos con los billetes de avión y como por diferentes razones ninguno podía alquilar el coche, Balen de Ultima Neurona se ofreció para acompañarnos en el viaje. Para cuando debíamos ir ya sabíamos que los conciertos se habían reducido a dos, pues en Londres no se consiguió nada.

El 19 de octubre de 2006 tomamos rumbo a Londres los cinco. Nuestro equipaje personal constaba de una mochila y el respectivo instrumento (Alberto llevaba piezas de batería). Nuestras guitarras fueron con el resto de equipaje, ya que no aceptaron que las subiésemos, y Alberto sí fue lo suficientemente listo como para meternos sus piezas como equipaje de mano a cada uno. Libró y no podía hacerse idea de hasta que punto.

Al llegar al aeropuerto de Stansted fuimos a la cinta de equipajes especiales para recoger nuestras guitarras. No salían. Por si acaso, fuimos a la otra cinta, pero tampoco salían. Tras mucho tiempo dedujimos que no saldrían y fuimos a reclamar al stand de Easyjet. Era difícil, llegamos de noche (íbamos a pasar la noche en el aueropuerto para coger el coche por la mañana temprano). Nos atendió un tío que nos dijo que hasta la mañana poco podría hacer. Pasé una mala noche, no podía dormirme en el duro y frío suelo y fue así como en dos días no dormí más que cincuenta minutos (Felipe dormiría solo veinte minutos más que yo).

A primera hora de la mañana volvimos a reclamar y nos dijeron que se habían quedado en tierra y que nos los entregarían el mismo día en Eastbourne (ya de vuelta nos diría Balen, que trabaja cargando equipajes en el aeropuerto, que preguntó al respecto y le dijeron que las guitarras se quedaron atascadas en la cinta especial y que nadie fue a comprobarlo). Cogimos el coche y llegamos a Eastbourne.

Los amigos de Felipe nos dieron el segundo golpe. No podían meternos en sus casas y estaban buscando alternativas. Al final: tres noches en hotel, a nuestro cargo, por supuesto. Mientras, Balen y Raúl fueron al coche a echar la siesta, al tiempo que Alberto, Felipe y yo iríamos a tomar algo al mismo pub en el que tocaríamos dos días después.

Dumbs in a van

Dumbs in a van

Una vez despiertos llamamos al aeropuerto, pues no recibíamos nada y nos atendieron desde Easyjet. Su respuesta: la compañía ha dictaminado que le sale más barato entregarlo al día siguiente (sábado) que el mismo día. Felipe les puso a bajar de un burro, diciéndoles que teníamos el concierto el mismo día mientras que su respuesta fue que les era indiferente.

A la noche fuimos a Brighton y tocamos en el local anarquista The Cowley Club, junto a Constant state of terror y Ratpig. No fue un buen concierto por nuestra parte y recuerdo cómo esa noche fui un total autista, le confesé a Felipe que por la falta de descanso no me estaba enterando de nada de lo que me decían los ingleses y que ese día él sería nuestra voz, ya le ayudaría a partir del día siguiente.

El sábado lo teníamos libre, por la caída del concierto de Londres, y podíamos elegir qué hacer. Antes tuvimos que convencer a Raúl de no ir a buscar los instrumentos al aeropuerto, pues estaba obsesionado en hacer el viaje. Le acabamos convenciendo con una argumentación digamos lógica: considerando la probabilidad de más del 95% de llegar allí y no estar las guitarras, lo único que traería de un viaje de cuatro horas ida y vuelta sería un cabreo aún mayor, lo cual no merecía la pena. Yo propuse pasar el día en Londres y visitar, de paso, la popular feria del libro anarquista londinense que se celebraba aquel día. El resto no quería ir hasta ahí y prefirieron volver a Brighton a visitar tiendas de discos. Cogí el tren y tomé rumbo a la capital.

El día pasó corriendo, llegué a eso de las dos y volvería en el tren de las seis. La feria la vi rápido, había una gran aglomeración y nadie quería intercambiar libros, pues no teníamos nada en inglés. Después me fuí a hacer el guiri, Picadilly Circus, Trafalgar Square, Big Ben… Llegué a la conclusión de que el metro me producía una terrible claustrofobia, pues entre los vagones y la pared había escasísimos centímetros. En caso de alguna fatalidad, las únicas vías de escape serían las cabezas de la máquina, y era algo que no me agradaba en absoluto.

Se me ha olvidado decir que las guitarras tampoco llegaron el sábado. Volvimos a llamar al aeropuerto y nos dijeron que las tenían los mensajeros y que nos las entregarían el domigo. “¿El domingo?”, “El domingo, of course“.

El domingo no las recibimos, of course. Volvimos a llamar y nos dijeron que como era lógico, los repartidores no trabajan los domingos. Se reían de nosotros. Quitándole un poco la responsabilidad a Felipe (que se fue a visitar a los colegas) fue Raúl quien intentó hablar, pero la tía al otro lado del aparato le decía que no le entendía un carajo y que se pusiera alguien que hablara en cristiano. Mosqueado cogí el teléfono y pese a expresarme más o menos correctamente insistió, “hasta que no se ponga alguien que hable debidamente en inglés no voy a responder”, ¡y colgó el teléfono!

The Gildrened Pub 2006-10-22

The Gildrened Pub 2006-10-22

A la noche volvimos a tocar de prestado. Esta vez era en el mismo Eastbourne, en The Gildrened Pub con Hateball y Constant State of Terror. Como anécdota, decir que casi no pudo tocar Alberto. Al parecer, la ley dice que los menores no pueden entrar a los pubs, y que debe haber medidas de seguridad para evitarlo. La gente del Pub puso a un machaca de los de verdad, traje y pinganillo incluido. Pues el tipo no quería dejar entrar a Alberto porque le parecía menor y le pidió el carnet. El uno “How old are you?” (¿Cuántos años tienes?) y el otro de mala ostia “¡Veinticinco!” (en castellano). Creo que tuvo que salir uno de los Hateball a decir que Alberto tenía que tocar. Fue un muy buen concierto, hasta tal punto que vendimos cinco CD (¡record! era un milagro vender uno en los conciertos).

This is not Abbey Road, 2006-10-23

This is not Abbey Road, 2006-10-23

El lunes regresábamos a casa. Volvimos a llamar al aeropuerto por última vez y les dijimos que no nos los trajeran, que los recogeríamos ahí mismo. Cuando llegamos a Stansted, nos dijeron que acababan de entregarlos en Eastbourne. ¡Que si queríamos nos los metían en el vuelo a Madrid! “¿Qué Madrid ni que ostias? ¡Las guitarras irán a Bilbo y con nosotros, me cago en dios!”. Pero por supuesto, no llegaron. Solo las recuperaríamos dos días después, cuando llegaron a Gatazka Gunea.

En el aeropuerto tuvimos una fortísima discusión entre nosotros. Si toda aquella odisea había supuesto un desembolso muy superior al previsto, por la pésima infraestructura habida, Felipe aún proponía que nos gastáramos más la banda. En medio de ese surrealismo, me di cuenta que a la entrada de la cafetería que estábamos había una larguísima cola, que posiblemente llevaría al control de embarque que estaba a una distancia considerable. Avisé al resto y nos pusimos inmediatamente a la cola. En esas fechas había controles de seguridad especiales por alerta terrorista. Estuvimos tres cuartos de hora largos en la fila, controles exhaustivos, nos pusieron descalzos a tres de nosotros. A dos minutos de que saliera el avión aún estábamos en control por lo que salimos por piernas, menos Raúl, cómo no. Le abroncábamos pero él como si no fuera consigo. Menos mal que a las compañías les sale más caro dejar alguien en tierra que salir sin el, pues si es por Raúl ahí nos quedamos. Llegamos cinco minutos tarde (y aún hubo otros cinco que llegaron diez minutos después).

¿Creéis que ahí acabaron nuestras penurias? Aún falta la guinda final. Esa noche hacía un fortísimo viento en Loiu. El avión intentó aterrizar dos veces, una de ellas nos dio un susto serio, pues una fuerte turbulencia hizo que cayera unos tres eternos segundos en picado antes de rectificar. Algunos gritaron, yo me quede blanco y petrificado. Cuando volvió a coger altura, entre bromas sobre el monte Oiz, Balen dijo que seguramente nos iban a desviar a Foronda (Gasteiz). Habló el piloto en inglés. Lo único que le entendí fue Biarritz. Y ya fue cuando todo el mundo se puso a insultar histéricamente. ¡Con todos los aeropuertos que podía elegir el tío, se tiene que ir hasta Biarritz! Llegamos y tuvimos que esperar a los autobuses que nos llevaran a Loiu (¿qué es eso de dejarnos en el mismo Bilbo?). Así llegamos al aeropuerto a la una, cogiendo algunos el taxi y yo teniendo la suerte de que Balen me acercó en coche hasta el Puente Colgante.

Moraleja de todas estas desventuras: no vueles con Easyjet.

A finales de año tocamos en el Gaztetxe de Gasteiz. Fue una noche para recordar, por un lado por tocar al fin en uno de los históricos gaztetxes de Euskal Herria. Por otro por la nevada que caía. La nieve hizo que las temperaturas cayeran por debajo de los cero grados, haciendo la ciudad honor al sobrenombre de Siberia-Gasteiz. No sabíamos como era el Gaztetxe y flipamos cuando vimos que el escenario tenía tres paredes  y que de ahí entraba todo el frío. Alberto se las ingenió para tocar con una estufa mientras el resto tocamos abrigados hasta arriba. Aún así, a la última canción yo ya estaba en camiseta, ¡tocando a tres grados bajo cero! Recuerdo que ese día tocamos por última vez Epitafio. Me jodería un huevo en el futuro, se quitó del repertorio uno de los escasos temas que realmente me gustaban. Como ocurrió en otras ocasiones, ese día no funcionó y el público no lo recibió bien. Veía al resto de la banda y comprobaba que a diferencia de otras canciones tocaban totalmente desganados y lo aireaban claramente (especialmente las guitarras) siendo eso lo que se reflejaba claramente a los ojos.

En 2007 debíamos grabar una nueva canción. Alberto de In My Heart Empire nos propuso participar en un tributo a The Smiths cuyos beneficios irían para la liberación animal. Aceptamos. Al principio escogimos The Queen is dead pero por su complejidad lo desechamos y optamos por Handsome devil. Durante días intenté hacerlo en inglés pero la entonación de Morrisey para con el inglés (y alguna de las entoncaciones propias del idioma) eran demasiado para mí, por lo que finalmente por sugerencia del resto traté de hacer una adaptación a euskara. Volvimos a grabar con Caspas y necesitamos de tres mezclas para enviar la definitiva a Alberto. A día de hoy seguimos a la espera de su publicación, si bien parece que puede ser pronto por fin.

GlinGlo, Vigo, 2007-04-28

GlinGlo, Vigo, 2007-04-28

En mayo de 2007 fuimos unos días a Galiza y volvimos a tener fuertes discusiones. La primera rondaba sobre mi cabeza. No contento con problemas de salud que tenía y tras leerme algunos libros al respecto probé durante el viaje a hacer ayuno de agua. No probaría en cinco días nada que no fuese agua. El resto de compañeros de viaje  me dieron una chapa Increíble (con mayúsculas). Puedo aceptar críticas, que no era el momento adecuado (Un punto de razón tuvieron, no lo llevé correctamente, pues bebí menos agua de la que debía, y llegué a marearme en pleno concierto en A Guarda). Puedes hacer la crítica y luego que cada cual obre según su parecer. Pero estar constantemente (desde que se despertaban hasta acostarnos) reprochándote tu mal proceder en una cohabitación de cinco días está fuera de lugar.

A Guarda, 2007-04-29

A Guarda, 2007-04-29

Pero lo más grave volvió a ocurrir con la logística. Fui yo quien se encargó de la preparación con Manu de Siervos de nadie y de ahí salió todo bastante bien. Teníamos casa, hubo promoción, carteles, no hubo problemas. Pero del viaje yo no era responsable y ahí vino la polémica, que sin embargo me salpicó a mí. Volvimos a invitar a Balen a acompañarnos y el resto quiso ir también con sus respectivas novias, por lo que acabó saliendo un segundo coche. Era algo que había ocurrido ya demasiadas veces, llegando al punto de que en ocasiones Felipe nos pidió dinero para el coche extra hasta que finalmente se consensuó que no, que los coches extra los pagarían los acompañantes extra y nunca el grupo. Otra cosa es ya que cada uno quiera pagarle el viaje a su novia, pero la banda no tenía por qué pagar el capricho. Pero ese fin de semana volvió a salir el tema. Al salir de Vigo Alberto me llegó a decir que “el segundo coche salió para que pudiésemos llevar tu ampli”. Y yo “Mentira. Antes de partir quedó claro que para no sacar un segundo coche iríamos solo con el ampli de Raúl y tu batería. Por mi ampli no hubiese salido el segundo coche “. Incluso después Raúl me dijo que a mis espaldas los otros dos llegaron a decir que se organizó de pena, a lo cual debo de agradecerle el habernos sacado la cara a Manu y a mí.

Estas y más cosas hicieron que le diese muchas vueltas a la cabeza, pues ya no me sentía a gusto en la banda. Llegó el momento en que sentía que trabajaba en algo que no creía y que no se valoraba mi labor. Como no me veía muy participativo en el aspecto creativo, había intentado suplirlo reponsabilizandome de otros menesteres (promoción, atar conciertos, poner el puesto de venta en los mismos) que otros ni siquiera se molestaban en hacer, y, como en Galiza, se despreciaba. Y cada vez me ilusionaban menos los directos, no los disfrutaba. Fue por eso que hablé con el resto. Tras oir comentarios de muy mal gusto (“Solo quieres llamar la atención”) me tomé un tiempo de reflexión. Muchas veces he pensado que la mayor (y única) razón por la que no me fui fue el hecho de no tener otra banda.

La siguiente vez que nos reunimos acordamos en volver a encerrarnos para hacer nuevos temas, viendo mis dudas por un lado y sobretodo por no estar ya ninguno a gusto con el repertorio, para hacer los temas del disco de lo que sería la nueva banda.

Durante meses cumplimos con nuestra palabra, le dijimos que no a unos cuantos conciertos. Pero la decisión no dio muchos resultados, hicimos muy pocas canciones y volvíamos a estar en una apatía similar a la de 2003.

Rompiendo el acuerdo, Alberto y Felipe organizaron uno de los mayores conciertos surrealistas el primero de febrero de 2008. Una fiesta para la gente de Deusto, con músicos de Deusto, ¡en el Gaztetxe de Algorta! Todos aprobaron tocar menos yo, sintiéndome por primera vez como un auténtico mercenario (sin cobrar, por supuesto). El concierto lo hicimos junto a Hair to the sea.

En esa época Alberto empezó a tocar con Cápsula y empezó a traer problemas que serían fatales. Cápsula funcionan como profesionales y para ello requieren de una dedicación casi total. Por lo que Alberto cada vez ensayaba menos con el resto de grupos, incluidos nosotros. Los números así lo dicen: en 2008 dimos cinco conciertos para los que hubo cuatro ensayos. Paradójicamente, los cinco conciertos del último año fueron con muchísima diferencia los mejores (salvo el de Algorta). Hay que mencionar que una de las razones sería posiblemente, además de estar ya perfectamente fusionados entre nosotros, el haber cambiado unos meses antes de afinación para las nuevas composiciones, obteniendo ritmos más graves y un sonido mucho más potente.

Izar Beltz Ateneoa, 2008-05-24

Izar Beltz Ateneoa, 2008-05-24

Estuvimos en los Ochomaios de Orduña. Otra debacle organizativa. Debíamos tocar al aire libre junto a Inserta, Karkaba y las bandas locales La Kabaña de Bixente y Silicosos. La tromba de agua que cayó durante la tarde lo impidió y se buscó un lugar alternativo. El concierto empezó en una de las lonjas, donde tocaron los locales y Karkaba. A las tres de la madrugada acabó, no podía seguirse ahí, los de la lonja llegaron a amenazar con denunciarnos. Tuvimos que buscar otra, mucho más estrecha. Las otras bandas desaparecieron, qué mas daba si aún faltaba alguien por tocar. No nos dejaron el juego de voces, era de una de las bandas locales (creo que de La Kabaña) y como ya habían tocado no querían dejarla. Los organizadores (que pese al despropósito hicieron todo lo posible en ayudarnos) consiguieron una etapa que no servía para nada. Inserta y Pateando hicimos un concierto en el que no se oyeron las voces. Mientras estábamos poniendo los trastos Alberto y yo por un lado, e Inserta por el otro estábamos discutiendo si realmente merecía la pena tocar. Ya estaba rayado. Me fijé que faltaban Raúl y Felipe y salí a buscarlos. Tenía muy mala ostia, cuando de la nada salió Felipe y me soltó en broma “Oye, que dicen que nos vamos a otra lonja, ja ja ja”. Reventé. Le dije que por una vez hiciese algo de provecho y lo puse a bajar de un burro, según Raúl a grito pelado y en público. En cierto modo las tiranteces previas con Felipe se habían quedado dentro y mi subconsciente salió aquella noche.

Llegó el verano y Alberto dio una noticia previsible: dejaba el grupo para poder dedicarse plenamente a Cápsula. El último concierto lo hicimos el 5 de Agosto de 2008 en el Gaztetxe de Lizarra, en fiestas, con Cápsula (como no). No fue el concierto que nos hubiese gustado. Si alguna vez lo lee, hubo alguien de Lizarra en ese concierto que grabó nuestra actuación. Agradeceríamos enormemente que nos hiciera llegar el vídeo.

Last Show, Lizarrako Gaztetxea, 2008-08-05

Last Show, Lizarrako Gaztetxea, 2008-08-05

Cinco días después nos juntamos en el local de Cápsula a registrar los cinco temas nuevos que había, para poder buscar al sustituto de Alberto. Ahí tuvimos la última gran pelea. Alberto estuvo un tanto pedante, dejando claro que nos estaba haciendo un favor que no tenía por qué hacer. Quedaba un único corte y no quería hacerlo. Suponía un único minuto, pues no habíamos llegado a avanzar más, pero pasaba. Lo increíble era que a Felipe le parecía bien. Tuvimos una gran bronca, yo le dije a Felipe que fuese consciente que si no la grabábamos no se iba a poder enseñar. Alberto dijo que le daba igual y Felipe le hizo la ola. Al final fue Martín (cantante de Cápsula) quien ordenó grabarla, cosa que hizo Alberto, y Felipe, al igual que el resto del día, hizo la pelota descaradamente a Martín. Raúl me confesaría después que faltó un único minuto para que nos mandara a tomar por culo y se marchara de la mala ostia. Terminamos la canción y todavía Felipe se marchó corriendo sin ayudarnos a recoger los trastos a Raúl y a mí.

Empezamos a pensar en el futuro y nos reunimos con Felipe. Raúl tenía sospechas más que razonables que tras la marcha de Alberto, Felipe abandonaría el barco, pues la coba que le dio en dos años era casi hasta obscena. Teníamos la teoría que Felipe quería una banda que tocara en directo y se encontró con una que estaba a las maduras, con un buen batería, pero que se desentendería a las duras. Él por supuesto, lo negó. Pero dos meses después salió huyendo, sin atender a la responsabilidad que tenía en aquel momento de pagar el alquiler al casero, logrando que nos bloquearan la entrada una semana hasta que me puse en contacto a mala ostia pidiéndole el dinero.

Y así de triste acabó la historia de Pateando Porkería. Alberto a día de hoy ha dejado Cápsula tras innumerables conciertos y horas de ensayo. Felipe ha hecho unas cuantas bandas sin resultado hasta hoy. Yo sigo en la escuela de música aprendiendo a tocar el violoncello y me he juntado con colegas un par de veces para tocar. Raúl sigue componiendo. Lleva tiempo diciéndome que me enseñará las canciones, pero aún sigo esperando.



FELIPE says:

Hay que joderse



Utzi erantzun bat

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