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{2010/04/10}   Américo Vespucio

Américo Vespucio

La historia de un error histórico

Stefan Zweig

ISBN 978-84-937709-3-8

128 páginas

Marzo de 2010

Capitán Swing Libros

Capitán Swing Libros es una interesante editorial con menos de dos años a sus espaldas, que en tan breve espacio de tiempo ha inaugurado cuatro colecciones y que solo hace falta visitar su página web (www.capitanswinglibros.com) para ver la selección de autores y títulos que tiene en cartera: Las Guerras Campesinas de Alemania de Friefrich Engels, Florencia Insurgente de Maquiavelo, Historia del diablo de Daniel Dafoe, Los debates de Putney de los revolucionarios The Levellers, van a publicar la saga El laberinto mágico sobre la guerra civil española de Max Aub… poco a poco iremos mencionando varias obras que nos han llegado de esta editorial, por ahora vamos con esta digamos biografía novelada del reputado escritor austríaco Stefan Zweig.

Stefan Zweig es uno de los autores más importantes de la primera mitad del siglo XX, principalmente del período de entreguerras. Hombre que ha dejado una gran bibliografía para la posteridad, novelas, poesía, biografías y autobiografías. Durante la Primera Guerra Mundial denunciará con ahínco la postura de Alemania en la guerra, lo que le obliga a exiliarse en Suiza, donde publica la conocida pieza teatral antibelicista Jeremiah. Las huidas y exilios marcarán su vida, debido a su convicción antibélica por un lado y, con el auge del nazismo su persecución por su origen judío por el otro. Así acabará quitándose la vida en 1942 en la ciudad brasileña de Petrópolis, convencido de la inminente victoria del nazismo en la Segunda Guerra Mundial, publicándose a los dos años de su muerte Die Welt von Gestern (El Mundo de Ayer), testimonio emocionante de una civilización a extinguir en su opinión.

A las conocidas biografías que escribió debemos añadir esta, dedicada a la figura de Américo Vespucio. ¿Quién fue Américo Vespucio? Todas lo asociamos al continente de América, pues es en su honor que lleve dicho nombre. Zweig nos plantea la misma pregunta que se han hecho muchas a lo largo de siglos: ¿Por qué se le dio nada menos que a una cuarta parte del planeta el nombre de un mortal? Esto es algo que durante mucho, muchísimo tiempo ha generado polémica, pues tiene tantas defensoras como detractoras de tal honor. ¿Realmente lo merecía? ¿Cómo recibió tal honor? ¿Por qué América y no Columbia, en honor a Colón?

Zweig retrocede aún más en la historia y nos recuerda cómo el viaje de Marco Polo a las tierras más lejanas de Asia encandiló Europa, pues hasta entonces no se podía concebir que hubiese más tierra más allá del Mediterráneo y, especialmente, por lo que trajo consigo, especias, sedas, arroz, etc., que se hicieron valiosos. Comienzan los viajes de exploración y comerciales pero son muy largos, lleva años recorrer el Mediterráneo, llegar al extremo oriente y volver, por lo que los europeos comienzan a preguntarse si no hay un camino más corto.

Colón tiene la certeza que cruzando el Atlántico es posible llegar hasta la India y China, obteniendo el patrocinio de los Reyes Católicos españoles para emprender su viaje. Así toca tierra el 12 de octubre de 1492. Está absolutamente convencido de que ha llegado a las islas que preceden a China (una vez constatado que está en una ínsula), sin embargo en lugar de sedas y especias, presenta a sus majestades nativos de tez muy oscura, rojiza. Algo no encaja. En 1498 llega a tierra firme no insular y durante mucho tiempo piensa que ha llegado a las Indias.

Su teoría quedará por los suelos gracias a un texto poco más extenso que un panfleto. Se llama Mundus Novus, está escrito en latín, y en él se afirma que con los precedentes de los viajes a Asia, los viajes de Colón y, principalmente, los realizados por el propio autor, se llega a la conclusión que esas tierras no son el extremo de Asia, sino que se trata de un nuevo mundo. El autor de esta afirmación es el italiano Américo Vespucio. No obtendrá excesiva repercusión hasta que unos pocos años después un editor de la ciudad de Saint-Dié al actualizar la Cosmografía de Ptolomeo con las nuevas tierras, propone bautizarlas con América.

Zweig teje el hilo de una novela de misterio, pues de un modo muy entretenido nos muestra cómo un cúmulo de errores y malentendidos inmortalizaron a Américo, y como se crea esa devoción y ese odio hacia su figura, pues descubriremos que unas frases ambiguas de editores, errores de traducción y otros factores harán que la Historia se torne a favor de América.

A modo de introducción de esta amena obra encontramos la conferencia del historiador Felipe Fernández Armesto en unas jornadas del Banco Interamericano de Desarrollo en 2007 en el que reivindica la celebración del quinto centenario de la proposición de bautizar al continente con el nombre de Américo Vespucio.

Lo leerás en un volado, pero eso no significa que no te vaya a entretener ni gustar, libro recomendable.



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