AbainGoardia











{2011/03/05}   The Ocean “Heliocentric/Anthropocentric”

The Ocean “Heliocentric / Anthropocentric”

4xLP, 2010

Pelagic Records

Heliocentric

Hacía tiempo que no escuchaba la primera parte de este megalómano proyecto de los berlineses y he tomado como excusa el que me enviaran la segunda parte recién salida del horno el pasado diciembre para mencionar ambos a la vez, y desde entonces no dejo de escucharlo. El combinado de Heliocentric y Anthropocentric debiera conformar un toido candidato a mejor disco del pasado 2010.

The Ocean surge en Berlín en el año 2000 y desde sus inicios tiene un funcionamiento un tanto particular, de ahí que surgieran como The Ocean Collective, pues ha sido digamos una asamblea de músicos hasta tal punto que en los primeros meses llegaron a pasar por sus filas nada menos que cuarenta personas. A partir de ahí ya se fue conformando una estructuira fija, si bien siempre ha habido diversos matices: diferentes cantantes según las canciones y los discos, colaboraciones de instrumentistas de instrumentos clásicos…

Su primer disco importante fue publicado en el año 2003 con el título de Fogdiver. Disco instrumental pero que aparentemente contaba con vocalistas en directo (curioso), mezclaban ritmos de pesadísimo metal con partes bastante más ambientales y melódicas, nadando entre el metal progresivo y el post-metal. Un año después sale el interesante Fluxion, ya con vocalistas y ahí ya van insertando cada vez más instrumentación acompañante.

En 2005 sale Aeolian, grabado en las mismas sesiones de Fluxion y que puede considerarse como la segunda parte de un primer envite de los que hará la banda a partir de entonces: concebir parejas de discos. Este es sin duda un disco mucho más metalero y extremo que el anterior.

En 2007 crean una obra maestra: Precambrian. Este disco es concebido como un todo dividido en dos sub-álbumes (a diferencia de los dos anteriores que no tenían en principio un nexo directo). El primero sigue la estela de Aeolian, entanto la segunda parte es mucho más melódica tanto musical como vocalmente (aun siguiendo con muchas voces guturales. Las letras también tenían su atractivo pues usaban como referencia la obra Les chants de Maldoror del Conde de Lautréamont. El disco, si mal no recuerdo, fue diferenciado en el formato CD, mientras que en vinilo se presentó en un espectacular 3xLP (la presentación es para verla).

Han pasado tres años desde que sacaran aquel disco hasta este que tenemos entre manos en los cuales ha habido cambios, principalmente en la figura del nuevo vocalista, quien sin duda ha tenido que influenciar en el nuevo rumbo sonoro de la banda. En su página web anunciaron que nuevamente dividirían su nuevo proyecto en dos trabajos, el Heliocentric que saldría publicado en Marzo, y Anthropocentric, cuya fecha de salida inicial era en Octubre (y que salió finalmente en Diciembre).

Cumpliendo su palabra llegó en primer lugar Heliocentric. Musicalmente es una buen continuación de la segunda parte de Precambrian, con la que mantiene nexos en común, pero también es un importante paso adelante. Aún conservan importantes destellos de su metal de facturación enérgica y machacona, pero van dándole mucha mayor presencia a la melodía. Iremos comprobándolo.

Sobre las letras debemos decir que el binomio Heliocentric/Anthropocentric conformar una historia conceptual, no tanto como una historia lineal tipo novela, pero si usando un tema principal como línea conductora sobre la que van surgiendo las reflexiones de la banda. El tema principal es la existencia de Dios, o más bien su ausencia, pues utilizan un buen número de referencias y argumentos para rebatir su presencia, llegando a usar los propios argumentos de la gente que en pleno siglo XXI, por increíble que parezca, sigue creyendo en la teoría del antropocentrismo.

“Shamayim” es una pieza instrumental compuesta principalmente de samplers y los primeros acordes de lo que será el verdadero primer corte.

A renglón seguido llega “Firmament”, una canción tan limpio como original al usar un ritmo básico en diferentes intensidades para darle la fuerza que en cada momento es requerida, suave de inicio, apisonadora después, haciendo una especie de ostinato complejo y sugerente. Rápido llega un parón auspiciado por una simple melodía de guitarra a la que se van añadiendo redobles de batería. Hay que decir es la tarjeta de presentación del nuevo vocalista, donde nos sorprende con una buenísima voz melódica y demuestra su capacidad para el salvajismo gutural, y es su línea la que nos guía en este viaje. La letra: Un extracto del Génesis, versículos 1:6-20 (joder, acaba de entrarme complejo de cura), donde se nos explica como Dios decidió crear las estrellas que iluminarían nuestro cielo para diferenciar el día de la noche y esas cosas.

“The First commandment of the luminaries” es otro extracto de la Biblia, Enoch 72:2-5, donde se nos explica que el sol sale de oriente y se pone por occidente y demás. Musicalmente ralentizan mucho la velocidad y dejan melodías que en ocasiones pueden llegar a recordar bandas tipo The Cure según algunos oídos. Por mi parte decir que aquí escuchamos las primeros retazos de sonidos clásicos al tener la primera presencia de un violín.

“Ptolemy was wrong” es la primera refutación directa en contra de Dios, la religión y el antropocentrismo. Recordemos que Ptolomeo impulsó la teoría y el universo geocéntrico, por el cual además de la luna el resto de planetas y el propio sol giran alrededor de nuestro pedazo de parcela, y que esta teoría (la de Ptolomeo) estuvo vigente durante nada menos que milenio y medio. La letra nos cuenta el pesar de una persona (que podría ser perfectamente Copérnico) que tras hacer estudios llega a una conclusión: si es capaz de ver las distintas fases de los planetas a través de su telescopio eso quiere decir que la Tierra también está completando distintas fases de rotación, por lo que es la Tierra la que tiene que estar necesariamente rotando alrededor del sol y no al contrario. Por lo que Ptolomeo estaba equivocado.

Musicalmente es un paréntesis muy brusco, pues está compuesto de un piano, batería y cuerdas clásicas que acompañan a la voz principal.

Con “Metaphisics of the hangman” vuelven a coger velocidad con ritmos pausados y limpios donde usan una referencia literaria para reflejar el sentir de la gente creyente. Usan el maravilloso “1984” de Orwell para decir que hay suficientes Winston Smith diseminados por el mundo para hacer creer que dos mas dos suman cinco, tal y como él mismo se convencería tras pasar por la habitación 101. Entre los ritmos sosegados vuelve la voz gutural después de mucho tiempo para reforzar aquellas afirmaciones antes do volver a la calma.

“Catharsis of a heretic” nos vuelve a colocar en la piel de alguien como Copérnico, en la que vemos a una persona que es consciente de que va a recibir enormes tormentos y que posiblemente acabará en la hoguera por sus ideas revolucionarias (¡la teoría heliocéntrica!) y a la que le da igual ese final, pues sabe que la verdad acabará saliendo a la luz. Volvemos a escuchar ritmos pausados para hacer más emocionante la confesión del hereje, aunque dura muy poco (dos minutos).

“Swallowed by the earth” es una de las canciones más salvajes del disco, donde más voces guturales suenan y más ritmos pesados de los que facturaban antaño suenan.

“Epiphany” nos cuenta lo absurdo de la epifanía, implorar a Dios, a su hijo y a la trinidad, ruegos que no son escuchados, para finalmente preguntarse: “¿Hay un Dios o son tres? Qué extraña epifanía”. Otra corta canción marcada por un conjunto clásico.

Los mejores momentos del disco llegan con las dos canciones finales. Voy a mencionarlas a las dos juntas, pues son una misma canción diferenciada por dos letras, una es “The Origin of Species” y la última “The Origin of God” (yo os las pongo juntas para que veáis que son una sola canción).Es la canción más heavy, un buen inicio de guitarra que te hará levantar los cuernos al que sigue una poderosa voz, tanto limpia como salvaje. “The origin of Species” nos cuenta le teoría de la evolución de las especies de Darwin y muestra una cierta empatía a quienes les cuesta entender que organismos tan complejos tengamos la misma procedencia bioquímica sin necesidad de un arquitecto que nos haya diseñado. “The Origin of God” me trae a la cabeza un énfasis tal, por ejemplo, como el “Yo acuso” (J’accuse) de, pues hace afirmaciones tan duras como directas. He aquí la traducción de la letra:

Un gran creador no hace más que evidenciarnos el problema. Si cualquier estructura compleja necesita tener algo que la haya creado entonces ese mismo creador tiene que ser necesariamente más complejo que todas sus creaciones. ¿Quién ha creado al arquitecto? ¿Quién ha creado al arquitecto? ¿De qué está hecho? ¿De dónde procede?

Heliocentric es un disco precioso, que entra enseguida y que gustará seguramente a muchos seguidores de la banda, si bien parece un punto aparte en la trayectoria de la banda viendo su evolución hasta ahora.

Hay quienes pueden pensar (entre ellos me incluía yo), viendo los precedentes de Precambrian (y el de Fluxion y Aeolian en menor medida) que al hacer los discos de dos en dos, la dureza que le falta al primero aparecería en Anthropocentric en todo su esplendor. Razón no les faltaría, pero veremos que hay matices.

 

Anthropocentric

Anthropocentric fue difícil de escuchar al principio, se hace más duro que cuando escuchas el meloso Heliocentric, demasiado contraste, pero poco a poco con cada escucha mejora por momentos hasta cogerle el punto desde su primer segundo. Hay canciones muy ruidosas, pero tras ellas viene muchísima melodía llegando a fragmentos de puro Emo Hardcore. E incluso se mezcla todo dentro de la misma canción de manera brillante.

El más claro ejemplo es el tema “Anthropocentric”, que abre y da título al disco. Un grito de guerra abre a los primeros ritmos complejos y enrevesados, con una batería que en ocasiones llega a redobles tribales. El punto álgido llega en un frenazo brusco del que sobresale una guitarra limpia creando el acorde que nos conducirá a un medio tempo muy emotivo, con un bajo gordote y bailarín muy bueno y con pinceladas de guitarra que en ciertos momentos me recuerda a Toni Iommi. La voz entra en su momento descorazonada y nos recuerda que pese a todas las evidencias, hoy, en pleno siglo XXI, todavía hay gente que cree ciegamente en la religión hasta el punto de creerse que el sol gira alrededor de nuestro planeta (¡Y no es broma! Hace dos semanas leí que nada menos que en Rusia, país que en tiempos de la URSS fue un Estado ateo y que desarrolló el ateísmo científico, una tercera parte de su población cree que el sol gira a nuestro alrededor. ¡Y lo peor es que hay muchísima juventud que lo cree!).

“The Grand Inquisitor I: Karamazov Baseness” nos adentra en una sub-trama para hablar entorno al atropocentrismo: la obra “Los Hermanos Karamazov” de Dostoievski. La obra en su profundidad presentaba una lucha moral, donde se trataban tanto la fe como el racionalismo. La banda evoca fragmentos de la novela para rechazar la fe en la bondad de la humanidad. La canción es una de las más salvajes del disco, aun relajándose en algún instante.

“She was the Universe” nos cuenta la necesidad del astro rey, cuando un, digamos creyente, sueña con el languidecer del sol y como el ser humano, en medio de la oscuridad y del frío, lucha encarnizadamente por su supervivencia. Otra canción de gran fuerza que aminora en diversas ocasiones hasta llegar al impasse final que da pie a prepararnos para la siguiente canción.

“For he that wavereth” es una bellísima canción de dos minutos que evoca pura fragilidad. Llena de melodía, los adornos de las dos guitarras son suficientes para emocionarte. En estos ciento veinte segundos el cantante demuestra un gran potencial para hacer hincapié en la crisis espiritual del hombre.

“The grand Inquisitor II: Roots & Locust” es la segunda canción bestia del disco, repleta de intensidad y constantes cambios de ritmo.

“The grand Inquisitor III: A tiny grain of faith” es una pausa de minuto y medio, en el que en medio de samplers y un violín una melodiosa voz femenina hace su aparición.

“Sewers of the soul” es la canción más gutural del vocalista, pues tiene su registro más grave acompañado de guitarras dignas de unos Sepultura.

“Wille zum Untergang” es el corte instrumental del disco, melodías que confirman su acercamiento al mundo emo, lento, repleto de acordes de guitarra y adornos por doquier…

“Heaven TV” es la última canción dura del disco, donde el vocalista vuelve a abrir con un grito de guerra y de ahí vamos a una constante progresión de cambios de ritmo hasta el final del mismo.

El disco se cierra con la apasionada “The Almightiness Contradiction”. La última balada, con muchos retazos del heavy clásico al mismo tiempo, le da un plus de emotividad el profundo violoncello que irrumpe en escena dándole un toque aún más clásico (hasta el punto de hacer una frenada todos con un ritmo tipo Edad Media), especialmente cuando entra todo un conjunto clásico finalizando la canción, y en el que está la voz más emo del cantante. La canción habla de ka contradicción de la omnipotencia. Su letra está muy bien, pero prefiero mencionas la cita que hacen de Epicuro: “Si Dios quiere evitar la maldad, ¿por qué no es capaz? En ese caso no es omnipotente. ¿Es capaz pero no quiere? Entonces es perverso. ¿Quiere y puede? ¿Entonces por qué ocurren todas las desgracias? ¿Ni es capaz ni quiere? ¿Entonces por qué lo llamamos Dios?”.

Podemos resumir Anthropocentric de este modo, una mezcla (sin agitar) de potencia y mucha melodía, donde la última cobra más peso sobre la primera. Como disco en su conjunto me gusta mucho más Heliocentric, pero el segundo recoge las mejores canciones individuales en comparación. Magnífico dúo.

Quiero terminar esta increíble txapa hablando de la presentación. En vinilo al menos es espectacular. No solo por ser cuatro vinilos. Para empezar, quien quiera hacerse con él en su totalidad comprobará que lo recibirá en una caja donde guardar los dos discos, con una preciosa serigrafía en tinta plateada. Dentro estarámn los dos discos, en carpetas gatefold, a cada cual más bonita, con los signos del zodiaco representados en nuestra constelación en uno, y con las diferentes constelaciones de la Vía Lactea en el otro. Eso cuando abres las carpetas. En Heliocentric veremos una especie de diorama en la portada con un eje en el que, con el sol en el centro, podremos hacer girar al mismo astro, a los planetas de su sistema (incluyendo Plutón) y a los signos zodiacales. En Anthropocentric es similar, pero en el centro están la Tierra y el hombre, y a su alrededor están el resto de planetas y el sol. Las letras de Heliocentric además han sido impresas en cartas del tarot o astrales individuales repletas de imágenes digamos existenciales.

 

Un pedazo de disco, que por cierto es bastante caro de adquirir, pero que desde luego merece la pena escuchar, sinceramente.

 



Utzi erantzun bat

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