AbainGoardia











{2011/06/26}   Iparretarrak

Iparretarrak

Erakunde politiko armatu baten historia

ISBN 2-913842-46-1

324 páginas

Diciembre de 2007

Gatuzain

 

Hace dos años al mencionar Grupo armado en el blog, hacía referencia a las publicaciones que con el paso del tiempo se han ido realizando sobre los distintos grupos armados que existieron tanto en el Estado español como en Euskal Herria. Una de aquellas publicaciones es esta de la que haremos referencia ahora.

Iparretarrak, erakunde politiko armatu baten historia fue escrito hace cuatro años por Eneko Bidegain (quien recientemente ha publicado Patxa, Besta bai, borroka ere bai, mencionado aquí también), obra que ha cosechado un buen recibimiento (posiblemente sea la obra mejor vendida de la editorial labortana Gatuzain), pues logró crear una línea argumental interesante.

Iparretarrak ha sido el grupo armado destacado y más longevo de Ipar Euskal Herria, ya que realizó acciones entre el 11 de diciembre de 1973 y el 26 de octubre de 2000, 27 años, en resumen. Pero IK no fue solo un grupo armado que realizaba acciones armadas. Fue un grupo de militantes que trató de incidir en su ámbito de influencia, Ipar Euskal Herria, quienes se negaban al destino como centro masivo de turismo al que lo abocaba el Estado francés, un grupo político armado que luchó por la unidad con el resto de territorios vascos.

El autor divide de manera acertada el libro en tres partes, marcando líneas divisorias según las fases decisivas de la organización. La primera parte, “Herriak bizi behar du” (El pueblo debe vivir), recorre los años 70. Arranca, a modo de anécdota, con la primera acción de la organización. El once de diciembre de 1973 varios militantes acceden ilegalmente a la fábrica La Rosée de Banka (Nafarroa Beherea) y se hacen con los libros de contabilidad. En aquella fábrica hubo un conflicto laboral que terminó por enquistarse, y aquellos primeros militantes optaron por ayudar a los trabajadores. Una vez encontrados los claroscuros de la contabilidad devolverían los libros, no sin antes pasarse por la casa Toureng, el patrón, en Baigorri, para atacarle a puñetazos.

Quienes crearon IK no surgieron de la nada antes de la acción. Antes ya ayudaron a ETA pasando a través de la frontera armas y militantes. No explicarán como tomaron conciencia abertzale de jóvenes, cuando veían despreciada su lengua materna, el Euskara, cuando les preguntaban t’es con ou t’es basque? (¿eres tonto o eres vasco?), con la solidaridad hacia los militantes refugiados de Hegoalde, cuando los actos del partido Enbata se les quedaron pequeños, cuando quisieron unir el sentimiento euskaldun con las luchas sociales. Todoas esas reflexiones y debates internos surgieron entre la militancia antes del nacimiento del grupo. Y seguirían después.

Nos explica como pronto se encontrarían con la propia ETA, cuya pretensión era centrar la lucha en Hego Euskal Herria, anulando el enfrentamiento en Iparralde, para poder tener una base operativa y dar tranquilidad a la comunidad de refugiados. Así ofrecería a IK colaborar con ellos liberando Hegoalde, en lo que bautizarían como “frente único”. IK ofrecería el “frente unido”, remarcando la necesidad de ambas luchas. Las disputas surgidad desde entonces dividirían al movimiento abertzale en Iparralde, quedando principalmente dos grupos entorno a ETA o a IK que durante años casi no se podrían ni ver.

Nos recordará igualmente que en aquellos años IK no fue el único grupo armado de Iparralde. Como ya ocurriera con Hegoalde (destacando los Comandos Autónomos Anticapitalistas), en Iparralde surgieron diversos grupos, Herria Zain, Herritarrak, BASE… Los que mayor trascendencia tuvieron fueron Euskal Zuzentasuna, por sus impactantes acciones y reivindicaciones, y Hordago. Es una pena que no se profundice más en Hordago, que no haya más datos sobre el mayor grupo “competidor” de IK, que se definían a sí mismos aún más a la izquierda de IK, desde una óptica libertaria.

Esta primera parte finaliza en marzo de 1980, cuando Iparretarrak dio el salto cualitativo al pasar de acciones consistentes en incendios, a acciones mediante explosivos, y que acarrearían el primer hecho trágico: las dos primeras muertes de militantes de IK, Txomin Olhagarai y Ramuntxo Arruiz, al explotarles entre las manos la bomba que manipulaban.

“Batasuna borrokan” (Unidad en la lucha) es la segunda parte, que transcurre desde la muerte de los dos militantes y el debate interno sobre la necesidad de militantes clandestinos y llega hasta finales de los 80, la época de mayor contundencia de IK. De aquel debate pasarían posteriormente distintos militantes a la clandestinidad por convicción o forzados por la represión (Filipe Bidart, Gabi Mouesca, Ttotte Etxebeste, Filipe Lascaray…).

La segunda parte tiene los mejores momentos, pero también los más funestos. En agosto de 1983 tras un tiroteo en el camping que se encontraban varios militantes, desaparece el militante Jean-Louis Larre Popo, sin que se sepa nada de él desde entonces. En el capítulo correspondiente se desgranan todos los detalles e hipótesis del caso.

Hubo más militantes caídos. Didier Lafitte moriría por disparos policiales. Christophe Isteque moriría y Patrick Lembeye perdería una pierna al estallarles la bomba que manipulaban.

Pero también tuvo momentos de gloria. En diciembre de 1986 realizan su mejor acción, al entrar varios militantes haciéndose pasar por policías en la cárcel de Pau, y liberar a sus compañeros Gabi Mouesca y Maddi Hegi. Salió tan bien, que Xabi Labeguerie, quien entró a la cárcel junto a Filipe Bidart, firmó los papeles del traslado con las siglas “IK”. Los detalles de semejante acción también están recogidos aquí. Lamentablemente el epílogo de la acción sería la muerte de Maddi Hegi, arrollada por un tren, seis meses después.

Esta segunda parte concluye con el mayor golpe policial a IK, que después de detener a Gabi Mouesca y Henri Perez, cercaría en una casa de Bokale en 1988 a cinco militantes conocidos: Filipe Lascaray, Ttotte Etxebeste, Peio Agerre, Jean-Paul Hiribarren y Filipe Bidart. La Policía dispuso un gran cerco y comenzó un tiroteo, en el que Ttotte Etxebeste resultaría gravemente herido y quedaría postrado en una silla de ruedas.

En la tercera parte, “Autonomia, lehen urratsa askatasunaren bidean” (La autonomía, primer paso hacia la libertad), se explica el ocaso de la banda, donde van menguando sus acciones al tiempo que va teniendo mayor incidencia su aportación política. Presentarían su propuesta de autonomía de Ipar Euskal Herria que sacudiría todos los estamentos en Iparralde. Llegaremos a la época de Lizarra-Garazi, donde la organización proclamaría una “fase de observación”, ya que no se veían con la misma fuerza de ETA para reivindicar un “alto el fuego”. En el año 2000 reaparecerían para hacer cuatro acciones más y presentar el último número de su revista Ildo, antes de desaparecer sin hacer ninguna declaración de disolución.

El libro deja claro que IK no fue solo un grupo armado, pues veremos que constantemente participaron en las cuestiones impulsadas por el movimiento abertzale como unos militantes más, rechazando siempre el papel de vanguardia.

Es una lectura que se hace interesante, se nota la profesión periodística de Eneko Bidegain, pero va más allá, pues en lugar de sumergirse en dossieres, documentos y declaraciones, entrevistó a los protagonistas y es a través de sus palabras como transcurre la mayor parte del argumento. No solo aparecen los militantes históricos de IK (Filipe Bidart, Ttotte Etxebeste, Betti Bidart, Panpi Sainte-Marie, Christiane Etxaluz, Xan Koskarat, Gabi Mouesca…), también aparecerán otros muchos protagonistas del movimiento abertzale de Iparralde (Jakes Abeberri, Jakes Bortairu, Richard Irazusta…) e incluso las autoridades francesas que le hicieron frente, como el comisario Charles Saenz.

El libro tiene como anexos las acciones de grupos armados de Ipar Euskal Herria ordenados cronológicamente desde los 70, incluyendo los no reivindicados. La cronología sigue más allá de la vida de IK, pues la edición en Euskara llega hasta el 2007, donde encontraremos principalmente las acciones entorno a la problemática del suelo y la vivienda, reivindicadas por grupos como Irrintzi o por grupos anónimos que firmaban con el lema “Euskal Herria ez da salgai” (Euskal Herria no está en venta). Y concluye con el listado de militantes de IK muertos y apresados.

Es un libro totalmente recomendable que ha sido traducido a los otros dos idiomas de Euskal Herria. En abril de 2010 la propia Gatuzain publicaría la edición francesa (Iparretarrak, Histoire d’une organisation politique armée, ISBN 978-2-913842-55-7). Y en este mes que concluye, la editorial Txalaparta ha publicado la edición en castellano (Iparretarrak, Historia de una organización política armada, ISBN 978-84-8136-617-4). En ambos casos la cronología de acciones armadas llega hasta el año 2009.



Utzi erantzun bat

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