AbainGoardia











{2011/08/07}   El Tercer Reich en Guerra

El Tercer Reich en guerra

Richard J. Evans

ISBN 978-84-9942-093-6

1210 páginas

Mayo de 2011

Península

 

Ya tenía ganas de hacerme con el que es uno de los últimos adoquines que me he leído (con perdón del por mi parte aún inconcluso Chateaubriand). Me ha costado avanzar, pero una vez que me he puesto otra vez en serio me ha enganchado totalmente la última parte de la trilogía.

La historia, progresión, desarrollo, guerra y colapso del Partido Nacional Socialista Alemán, es decir, los nazis, es realmente interesante. Ojo. Que nadie me tome por filonazi, nada más alejado de la realidad. Es interesante desde el punto de vista de que fue, por desgracia, uno de tantos movimientos (mírese la Unión Soviética) que, literalmente, golpeó su época, haciendo que nada volviera a ser igual y que dejó tras de sí todo un reguero de destrucción del que se pueden sacar muchas lecciones.

De entre las obras publicadas en los últimos merecen la pena ser destacados tanto la biografía de Hitler a cargo del historiador Ian Kershaw, así como la trilogía de Richard J. Evans, cuya última parte es la que traemos a colación.

La primera fue El ascenso del Tercer Reich donde se nos hacía una introducción de la sociedad alemana de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, la herencia de Bismarck y el ya incipiente desprecia, cuando no odio, hacia los judíos. De ahí llegaremos a la Primera Guerra Mundial y la derrota del bando alemán, momento que cuando llega coincide con el levantamiento tanto de la población como de los soldados cansados, promoviendo la revolución alemana que derivó brevemente en consejos obreros. No duran mucho, pues el partido socialdemocrata que obtuvo el poder mediante la revolución no se encontraba a gusto en la situación, y los viejos aristócratas se quedan perplejos. Qué decir de la derecha radical. Es así como surgen las Freikorps, organizaciones paramilitares de extrema derecha que asediaron dichos consejos, y que serían en parte los embriones de las SA, una de las organizaciones paramilitares del incipiente partido nazi. Observamos el progreso del partido, sus altibajos, el avance de Hitler, los éxitos electorales cada vez mayores, con algún descalabro puntual, enmarcados en unos comicios cada vez más agresivos. Algo a destacar, el libro refleja los distintos factores que animaron a la sociedad alemana a dar cada vez más apoyo a los nazis: la humillación de los tratados posteriores a la derrota, la hiperinflación (¡llegando a pagarse más de un billón de dolares por un dólar!), el nulo desarrollo de la República de Weimar, hicieron que la población fuese decantándose por las opciones más extremas, siendo la nazi la que más. Poco a poco avanzamos hasta el 30 de enero de 1933, fecha en que Adolf Hitler es nombrado Canciller de Alemania.

En este momento comienza el segundo libro, El Tercer Reich en el poder, posiblemente el más interesante de los tres, pues es la explicación más nítida del por qué se detonó la Segunda Guerra Mundial de la que tanta bibliografía se ha hecho.

La obra comenzaba reflejando que la primera medida de los nazis en el poder fue la persecución de sus enemigos políticos, nacionalistas moderados, socialdemócratas, comunistas… y los segmentos más incómodos del propio partido nazi, como eran las SA lideradas por Ernst Röhm.

Para que el poder estuviese absolutamente controlado por el partido, se convocaron nuevas elecciones (las últimas) al Reichstag (el parlamento), que estuvieron marcados por la presión política, cuyo resultado fue una abrumadora mayoría absoluta nazi. Desde entonces se celebrarían distintos plebiscitos en los que había un apoyo más que sospechoso de hasta el 90% (los nazis repartían la papeleta deseada e impedían el voto secreto).

Pronto llegaría el turno a los judíos. Rechazados, comienzan con el boicot y terminan con las primeras deportaciones a campos de concentración que hasta entonces estuvieron ocupados por los enemigos políticos. Los nazis hicieron tristemente celebre la noche de los cristales rotos.

Es interesante, pues vemos el desarrollo cultural y general de la Alemania nazi, que llega a superar a otros estados desarrollados, y que lo hizo en muy poco tiempo, si bien las querencias nazis a la cultura eran extremadamente conservadoras (escultura, arquitectura, dibujo y música clásica, despreciando las tendencias modernas…). Destacable el avance militar, donde Alemania se desarrolla en una época en que lo tenía prohibido y que, en secreto, estuvieron las ramas militares recibiendo lecciones del Ejercito Rojo y probando parte de los nuevos dispositivos en los extensos (y deshabitados) territorios soviéticos (el mayor fruto de esta extraña alianza sería el pacto germano-soviético inmediatamente anterior a la Guerra, en la que ambas potencias se repartían el territorio oriental, y roto por Hitler cuando invadió la URSS). Reflejo de este desarrollo sería la colaboración del régimen nazi con el bando franquista en la Guerra Civil Española, donde la Legión Cóndor dejó una indeleble huella con el bombardeo de Gernika. Y pronto llegarían las anexiones territoriales previas a la guerra.

Y aquí comienza el final de la trilogía, The Third Reich at War 1939-1945: how the Nazis led Germany from conquest to Disaster. Alemania logró anexionarse extensos territorios antes de la contienda: toda Austria, los Sudetes de Checoslovaquia habitados mayoritariamente por alemanes, y toda Chequia después (rebautizada como Protectorado de Bohemia y Moravia), quedando Eslovaquia como un país independiente satélite de los nazis. Estos buscaban la expansión racial a través de la extensión hacia el Este, donde querían hacerse con los ingentes recursos y territorios para su provecho.

Comienza la invasión de Polonia, el 1 de septiembre de 1939, fecha de inicio oficial de la Segunda Guerra Mundial. Los nazis se hacen con la mitad del país (los soviéticos se hacen con la otra mitad en virtud del pacto nazi-soviético) en el inicio de un año de victorias militares logrando conquistas como Noruega, Grecia, y, de calado mayor, Francia con suma facilidad. Al atacar Inglaterra es cuando se encuentra con la primera complicación y termina estancándose la guerra durante un año.

En territorio polaco (así como en la mayor parte de los territorios de sus aliados) experimentarían los nazis la represión que rápidamente extenderían al resto del continente. En el territorio polaco al que denominaron Gobierno General se crearon los ghettos en los que fueron concentrados masivamente tanto los judíos locales como los deportados desde Alemania primero, si bien no tardarían en comenzar a aplicarles la funesta “solución final”, vamos, el exterminio. Y no serían los judíos los únicos, pues en el punto de mira nazi estaban también la élite intelectual polaca, los rusos, gitanos, comunistas, homosexuales, transexuales, ladrones… todos tenían idénticos destinos en las cámaras de gas.

Esas mismas cámaras de gas tuvieron una utilidad anterior al aplicarse en los programas de eutanasia no voluntaria de enfermos mentales y crónicos que se hicieron en suelo germano.

Mientras el frente occidental se bloquea, Hitler ve la ocasión de efectuar su mayor objetivo: la invasión de la Unión Soviética, dejando en papel mojado el pacto con Stalin, en junio de 1941 en la denominada operación Barbarroja. Si bien el inicio es de lo más fructífero, pues emulando a Napoleón llegó hasta las mismísimas puertas de Moscú, pronto se encontrarían bloqueadas las tropas alemanas y deberán replegarse, redirigiéndose de paso hacia el mar Caspio donde tantos recursos naturales podían estar a su alcance. Y en ese frente se desata una de las batallas más violentas y que cambiarían el destino de la contienda: la batalla y cerco de Stalingrado. Tras prolongarse en una suerte de guerra de desgaste, luchando edificio por edificio durante más de un año, las acorraladas tropas alemanas terminan sucumbiendo en enero de 1943 y es desde entonces cuando comienza una larga retirada fruto de un implacable avance del Ejército Rojo que terminaría con la derrota final en el asalto a Berlín dos años más tarde.

La situación es cada vez más desfavorable para Alemania, tal y como se nos explicará en el libro, sus aliadas o bien le dan la espalda (Hungría, Finlandia, Eslovaquia…) o son vencidas (la Italia de Mussolini), y en esa situación de aislamiento, los enemigos entran finalmente en el territorio del Gran Reich Alemán, tanto del este como del oeste, donde los aliados occidentales (EEUU, Inglaterra y la Francia Libre) comenzaron con el desembarco de Normandía en junio de 1944 el progresivo acercamiento a la capital alemana. El colapso es cuestión de tiempo, pero en lugar de capitular, los dirigentes nazis siguen en la lucha sin sentido, reclutando soldados cada vez más jóvenes y viejos (las Volksturm contaban con tropas con soldados de dieciséis a cincuenta años) y se ordenó fusilar o amenazar a cualquiera que pudiese pensar en la derrota. Inevitablemente Alemania termina perdiendo la guerra, capitulando el 8 de mayo de 1945, no sin antes haberse suicidado Hitler, Goebbels y otros dirigentes (otros muchos dirigentes irían suicidándose posteriormente).

El libro es realmente interesante, no sólo por hablarnos estrictamente de la guerra. Los distintos capítulos sociológicos de la conducta de la sociedad alemana en aquellos años es muy interesante. Veremos cómo para abstraerse de la guerra, y con el paso del tiempo, de la inevitable derrota, la gente se refugia en los cines, en los teatros y demás para desconectar. La moral, comprobando cómo después de las grandes victorias el pueblo se siente exultante, y pasa al resentimiento y el odio, a medida que la destrucción se va haciendo dueña del territorio, y de la culpabilidad a medida que van conociendo la oleada de exterminio provocada. Y más interesante aun son las crónicas de la experimentación mortal científica que los nazis llevaron a cabo con la población recluida en los campos de exterminio.

El libro termina con el posterior proceso de desnazificación, igual de interesante, si bien me parece una pena no haber analizado el período inmediatamente posterior a la derrota, es decir, el de los cuatro años que van hasta la división en las dos Alemanias en 1949.

Las últimas trescientas páginas del libro están repletas de notas, bibliografía e índice onomástico.

Obra imprescindible, realmente merece la pena estudiar los tres volúmenes para sacar conclusiones de semejante pasado abominable.



Utzi erantzun bat

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