AbainGoardia











{2011/08/13}   Solaris

Solaris

Stanislaw Lem

ISBN 978-84-15130-09-3

300 páginas

Diciembre de 2011

Impedimenta

 

A continuación os presento un clásico. Son muchos quienes han prodigado en el campo de la ciencia ficción, pero solo de unos pocos se podrán hablar maravillas, alguien citará a Isaac Asimov, bastantes coincidirán con Ursula K. Le Guin… La mayoría se rendirá ante los pies de Stanislaw Lem.

Solaris será probablemente la obra cumbre y la más conocida del autor polaco. De 1960, es increíble como al igual que otros autores de su época logró describir un mundo espacial, la astronáutica (o cosmonáutica) de un modo realista con elementos que en aquella época se antojaban como utópicos pero que se ha visto que serían plausibles.

La novela nos presenta a Kris Kelvin, cosmonauta enviado a la estación espacial del remoto planeta Solaris a investigar el huraño comportamiento de los tres tripulantes de la misma, quienes cerraron todo contacto con Tierra. Uno de ellos, Gibarian, solicitó su presencia.

Cuando llega a la estación, Kelvin observa que algo extraño sucede. Los autómatas encargados de las tareas cotidianas han sido desconectados; Snaut, uno de los tres tripulantes, vaga deambulando y dando pie a conversaciones desesperantes; Sartorius, el tercero en discordia, no sale de su habitación para no dejar solo lo que tiene dentro; y Gibarian se ha suicidado cuatro días antes de la llegada de Kelvin.

El responsable directo del comportamiento de los tres cosmonautas es el propio planeta Solaris, o mejor dicho, el único ser inteligente natural del mismo: el océano que cubre casi en su totalidad el planeta.

La belleza de la obra reside principalmente, en lugar de la evolución de la trama de los protagonistas humanos, en el conocimiento del ser no humano. En un planeta que orbita entorno a dos soles, en lugar de sentirse sacudida por las violentas fuerzas de atracción de ambos astros compitiendo por Solaris, se mueve entorno a la energía que libera el océano aparentemente. El mayor interés estriba en el conocimiento de las diversas teorías e historia de la ciencia solarística, que Kelvin va releyendo en los ratos muertos que pasa en la estación, así como de las diferentes incursiones humanas tratando de establecer contacto con el océano. Es así que estudiaremos teorías tan variopintas como contrapuestas.

La obra emite un mensaje un tanto desalentador (pero nada lejos de la realidad) que se va metiendo en nuestra cabeza a pesar de muchos: nuestra incapacidad para entender la inteligencia propia y la incapacidad de comunicación.

Al fin y al cabo, el océano (brillante y original idea presentar una inteligencia extraterrestre no antropomórfica) trata de comunicarse con todo aquel que se acerca a Solaris, el problema es que nadie lo entiende (así leeremos la teoría de la “inteligencia autista”) cuando se expresa: del océano salen diversas manchas y masas con diversas formas, bautizadas como mimoides, simetríadas y asimetríadas (espectaculares sus descripciones), de corta duración y que nunca hay dos iguales.

Los problemas en la estación surgen en el momento en que el océano busca un nuevo contacto con sus moradores, entrando en sus pensamientos, sus sueños, su subconsciente. De ahí creará personas que no debieran estar en la estación. Así es como Kelvin se encontrará con Harey, la esposa que se suicidó diez años antes. Esto le creará un conflicto tanto con Snaut y Sartorius, como consigo mismo, pues enseguida se enamora de la nueva Harey.

Es fácil seguir con esta trama digamos secundaria de la obra. Basta con recordar que de ahí surgieron los argumentos principales tanto de la más que curiosa adaptación cinematográfica de más de tres horas de 1972 del director soviético Andrei Tarkovsky, como de la adaptación de hora y media de 2002 del cineasta Steven Soderberg (la protagonizada por George Clooney y con una preciosa banda sonora). No es de extrañar en absoluto, para quienes no están acostumbrados a leer ciencia ficción (a mí no me atrae especialmente) y para los desconocedores de la obra de Lem la evolución de la solarística y las descripciones de simetríadas y asimetríadas pueden hacerse cargantes.

En cualquier caso recomiendo vivamente esta novela, todo un clásico, que es una bonita introducción al universo Lem (muy recomendables son los libros que conforman su llamada “Biblioteca del siglo XXI”, Vacío perfecto, Provocación y Magnitud imaginaria, si no me equivoco, donde encontraremos brillantes disertaciones a través de las reseñas de libros imaginarios). Es altamente recomendable la edición que ha lanzado este año la editorial Impedimenta por dos razones: por primera vez ha sido traducida la novela directamente de la edición original polaca en lugar de la edición francesa (y al parecer existen matices), y por otro, la espectacular presentación visual, seña de identidad de la editorial en todas sus obras, logrando que todas sus referencias entren directamente por los ojos.



Utzi erantzun bat

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