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{2011/11/08}   La Gesta traicionada

La Gesta traicionada

Los anarquistas vascos y la Guerra Civil en Euskal Herriak

(Julio 1936 – Junio 1937)

Alfredo Velasco Núñez

ISBN 978-84-615-4020-4

368 páginas

Octubre de 2011

Gatazka Gunea

Son ya varias las publicaciones recientes entorno al anarquismo vasco, cubriendo un espacio que hasta ahora se sentía un tanto desangelado. Ya hicimos en su día un repaso a la obra El hilo negro vasco, del mismo Alfredo Velasco al que haremos referencia a continuación, y recientemente hablamos de Jtxo Estebaranz y su Breve historia del anarquismo vasco.

Si en el anterior volumen trató los primeros algo más de sesenta años de la implantación del anarquismo en nuestras tierras, el nuevo libro de Alfredo Velasco se centra en un único año, ¡pero que año! Se ha escrito muchísimo sobre la Guerra Civil Española, y del intento anarquista de la Revolución Social, pero no ha sido tanto lo que se ha versado del papel de los anarquistas vascos en tan crucial fecha, salvando algunas memorias (como las del imprescindible Manuel Chiapuso entre otras).

Podríamos dividir el libro en dos partes diferenciadas. La primera son 110 páginas separadas entre sí por la otra parte y eje central del libro, y en ella se centra el eje mismo de la guerra, las confrontaciones bélicas y el papel de los militantes y milicias confederales. En ellas podremos ver el destacado papel que tuvieron especialmente en Gipuzkoa (donde sólo en Pasaia contaban con más de 1000 pescadores en el sindicato Avance Marino). Ellos serían los primeros y más prestos haciendo frente al Alzamiento Fascista en la capital donostiarra, los primeros en echarse a la calle, aun a falta de armas para lo que enviarían voluntarios a Eibar a suministrarse, crearían la industria bélica de Tolosaldea, y darían dura resistencia a los fascistas parapetados en los cuarteles de Loiola, el hotel María Cristina y otros puntos cercanos (después se les unirían comunistas y militantes de ANV, en tanto los del PNV quedaron a la expectativa). Se concluye que gracias a ellos en buena medida el pueblo de Donostia salió victorioso ante el Alzamiento.

Pero las mieles de los primeros días se amargarían al poco. Recordemos que al suceder el Alzamiento, e iniciada la guerra, el bando fascista contaba con menos regiones que el bando republicano leal, pero seccionó este bando en dos partes, dejando a las provincias norteñas de Gipuzkoa, Bizkaia, Cantabria y Asturies aisladas del resto. Casi el único punto de suministro de recursos y armamento se volvió la frontera entre Irun y Hendaia, pues el mar pronto sería bloqueado por los sublevados. Debido a ello, el general Mola dirigiría una ofensiva a fin de cortar tal vía de acceso tomando Irun. Los anarquistas dieron una enconada defensa, logrando que las posiciones aguantaran unos dos meses a costa de un gran sacrificio humano, ante la falta de armas. Por desgracia, la defensa tornaría imposible y tienen que batirse en retirada, aplicando la política de tierra quemada e incendiando Irun, de modo que el enemigo no encuentre nada útil a su llegada (lo cual sería objeto de durísimas críticas desde las filas jeltzales). La retirada de Irun precipitaría la caída de Donostia y la llegada masiva de refugiados a Bilbo.

Durante los seis meses de estabilidad en el frente situado en el límite fronterizo de Bizkaia y Gipuzkoa, se crearía la Comunidad Autónoma de Euzkadi, siendo José Antonio Agirre el primer lehendakari, y se formaría el Euzko Gudarostea o ejército vasco, que se nutre, entre otras, de varias milicias anarquistas, surgiendo varios batallones (Bakunin, Celta, Malatesta, Isaac Puente, Sacco y Vanzetti…). Mientras CNT trataría, como ya sucedía en el Govern de Catalunya y en el Gobierno Central trasladado a Valencia, de participar activamente en el Gobierno Vasco, algo que no permitirá Agirre.

Cuando Mola inicia la ofensiva final en el frente del norte, los anarquistas, dirigidos por Agirre, lucharán ferozmente codo con codo con otros compañeros y presentarán resistencia, pero cuando se rompe el Cinturón de Hierro (merced a la traición del arquitecto diseñador del mismo Alejandro Goicoechea, el mismo que años después sería uno de los diseñadores en el franquismo del tren Talgo) huirán camino de Santoña, dejando Bilbo abandonada a su suerte. Veremos también que los anarquistas vascos aguantarían, los que pudieron, claro, hasta el final, pues algunos aún aguantarían hasta la caída final del frente norte en Asturies.

Pero el eje central del libro se encuentra en la segunda parte de laobra. En ella el autor se sumerge en los distintos artículos y editoriales publicados en el periódico CNT del Norte publicado desde diciembre de 1936 hasta el último número del 16 de junio de 1937 tratando de responder la siguiente pregunta: ¿Por qué no hubo conatos de Revolución Social en suelo vasco? A lo largo de los textos podremos observar que los anarquistas vascos se plegaron inmediatamente al llamamiento general de los dirigentes anarquistas centrales de hacer primero la guerra, para efectuar la revolución en segundo término (algo que en otras partes como Barcelona o Aragón les costaría de efectuar, pues muchos anarquistas respondieron afirmando que era posible llevar ambas luchas al mismo tiempo), no hubo intentos serios de transformación efectiva. Entre los textos enumerados por el historiados veremos de un lado que sí versaron sobre muchos conceptos teóricos de la Revolución Social (municipalización, colectivizaciones, individualismo, comités…), mientras que en la práctica no se hizo nada; y por otro observaremos que hubo constantes llamamientos a la militarización tanto de la vanguardia como de la sociedad de retaguardia. Resumiendo, podríamos concluir que los anarquistas vascos, aquejados por la delicadísima situación de su frente, se centraron exclusivamente en la guerra, ya tendrían tiempo, pensaban, una vez ganada la batalla de enfrascarse en su objetivo último.

Esta parte contiene la esencia misma del libro (estamos hablando de dos tercios del mismo), que hará las delicias de los estudiosos de Historia. Para el resto puede suponer mayor problema, pues se hace MUY largo. Cantidad de artículos, a veces confusos pues no se distingue claramente entre el narrador y el artículo en sí, pues, pienso, que para no hacer la lectura tan dolorosa a los ojos como son los artículos de El Correo Español sobre cuestiones abertzales, a fin de eliminar un sinfín de comillas que aparecerían, las elimina pasando los artículos al pasado, y en ocasiones la información es repetitiva.

Debemos decir que tanto la editorial como el escritor han hecho un mayor esfuerzo para culminar una buena presentación, a diferencia de la primera edición de El hilo negro vasco, plagada de numerosos errores tipográficos y de menos conceptos que particularmente no compartimos, esta ha sido mejor cuidada. Es de agradecer que, adiferencia del anterior, mencionen Nafarroa (pese a que cayera inmediatamente junto a Araba, el autor nos explicará de modo escueto el movimiento libertario de los años previos y la feroz represión sufrida por sus militantes).

Pero vuelve a pecar de ciertas carencias, no sabemos si debido a las prisas en algunos casos, y en otros algo más graves. Las que serían más o menos livianas serían ciertos conflictos, como el del nombre en castellano del sindicato ELA, que varía continuamente entre SOV y STV, pensamos, debido a que su nombre original era el de SOV y que en un congreso de 1933 cambió al de ELA-STV, por lo que al ser para ellos tan reciente, los anarquistas en sus artículos lo llamaban como lo conocían. En otras nos encontramos una repeticiones constantes que acaban cansando, que además dejan la duda de si son fruto del autor o de los artículos. Es lo que ocurre con la maldita “España”, palabra que mencionada una o dos veces en un artículo tal vez no se nota, pero cuando lees una sucesión de artículos como este y en cada parrafo/artículo lees mínimo dos veces España durante diez páginas, pues como que acaba cansando.

Luego ya están errores para mi gusto más imperdonables. Nos encontramos con una desafortunada frase, creemos del autor, que reza más o menos “En la guerra se enfrentaron los dos totalitarismos del momento, el fascismo y el comunismo”… ¡Hombre! ¡Hay una diferencia entre el estalinismo y el comunismo! No tienes por qué comulgar con el comunismo (como con otras ideologías), pero ha habido diferentes corrientes y aportaciones dentro del comunismo, estamos de acuerdo aquí en que el estalinismo fue lo peor, pero no tachemos de totalitarismo por ejemplo al comunismo consejista…

Del anexo fotográfico diremos que deberían haber hecho un mayor esfuerzo a la hora de la edición para que resulten tan atractivas como originalmente son las contadas imágenes recopiladas.

En cualquier caso, el libro tiene su interés, tomándoselo con calma, claro.



Utzi erantzun bat

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